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Prohibido el burka en los patios escolares holandeses Imprimir E-mail
Viernes, 29 de Enero de 2010 02:26

Webislam / Arwen Van Grafhorst /Flavio Dalostto / Sergio Monsalve

Prohibido el burka en los patios escolares holandeses. Italia imita a Francia y estudia la prohibición del burka. Debate sobre burka en Francia: ¿intolerancia o pretexto?.

Prohibido el burka en los patios escolares holandeses

Arwen Van Grafhorst / Radio Netherland / WebIslam

El burka parece condenado a desaparecer del mundo educacional holandés. Los alumnos y los profesores deben poder mirarse a la cara, dice el ministro de Educación, Ronald Plasterk. El arabista Maurits Berger considera que la prohibición por ley del burka en Holanda es una exageración.

El burka - una prenda de vestir que cubre también el rostro, usada por algunas mujeres musulmanas - no podrá llevarse en las salas de clases ni en el espacio alrededor de la escuela. La medida vale tanto para las estudiantes como para docentes, madres e incluso proveedores y personal de aseo de las escuelas.

Todos los establecimientos educacionales deberán acogerse a la prohibición, incluso las escuelas musulmanas que no reciben subsidios estatales. Las escuelas superiores y las universidades tendrán derecho a elegir entre aceptar o no el burka en sus dependencias, esto porque la educación que imparten no es obligatoria. El pañuelo musulmán, mucho más habitual en Holanda que el burka, no es mencionado en el nuevo reglamento. En Francia, por ejemplo, el uso del pañuelo está prohibido en las escuelas.

Obstáculo

El uso de vestuario que oculta el rostro impide la buena comunicación, razón de más para prohibirlo en el ámbito de la educación obligatoria, sostiene el ministro Plasterk. "Usted envía a su niño a la escuela y en esto no tiene elección. Además los pequeños están en edad de hacerse una idea de cómo funciona la sociedad. Le otorga a la dirección del establecimiento el derecho a preguntar: ¿podría usted quitarse el pasamontañas, el burka o cualquier otra prenda que cubra el rostro mientras está en el terreno de la escuela?". Los profesores necesitan ver cómo se sienten y reaccionan los alumnos en la sala de clases o el patio, dice el ministro.

Los funcionarios de Estado tampoco podrán ocultar su rostro durante su trabajo. El gabinete espera que las provincias y las municipalidades apliquen la prohibición. Lo mismo tendrá que suceder en el transporte público: autobuses, tranvías y trenes.

Medida política

El arabista Maurits Berger no es partidario de la prohibición del burka. Berger calcula que en Holanda sólo algunos centenares de mujeres usan esta prenda, por lo que la medida estatal le parece una exageración. "En mi opinión no es una medida necesaria sino más bien política"

Cuando se comienzan a regular los comportamientos por ley, la sociedad entra en el camino de la teocracia y con eso hay que tener mucho cuidado

En algunos casos a Berger la prohibición le parece adecuada. "En Egipto este asunto tuvo relevancia hace 15 años. El ministro prohibió el uso del burka en las universidades, lo que causó enorme conmoción. En ese momento iba en aumento el números de chicas que lo usaban. Además algunas de ellas mandaban a su hermano o hermana mayor vestido con un burka para que le hiciera los exámenes".

Estas situaciones no se dan en Holanda, piensa Berger, por lo que la prohibición le parece un exceso. "No se trata de infracciones a las reglas del tránsito sino de comportamientos. Y cuando se comienzan a regular los comportamientos por ley, la sociedad entra en el camino de la teocracia y con eso hay que tener mucho cuidado".

El ministro Plasterk quiere tener listo un proyecto de ley sobre la prohibición del burka a mediados del año 2009.

Traducción: Ricardo Cuadros

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La Burka, el corpiño, las mujeres y las papas fritas

Flavio Dalostto / La Opinión Argentina

Pienso que la Burka en sí misma, no es ni buena ni mala. Es solo una ropa; como las de las monjas católicas, que en el fondo son sus primas. Es el significado de la Burka o de la ropa beduina de las monjitas, lo que determina de que lado se encuentra, si el de la Liberación o el de la Opresión. Un mismo elemento cultural, puede significar, según el contexto político en que se manifiesta, un elemento alienante o liberador. Si hablásemos de idiomas, por ejemplo, el Castellano, en un contexto de liberación indígena, podría significar un retroceso; mientras que en Puerto Rico, el Castellano, constituye un elemento liberador, frente al colonialismo norteamericano. Cuando en Bolivia se habla de la "pollera", no se están refiriendo a cualquier pollera, sino a "esa" pollera indígena, cuyo origen no es indígena, sino español (al igual que el sombrerito que usan esas mujeres). En tiempos coloniales, es probable que esa pollera fuese un instrumento de la moda colonial española para exterminar las vestimentas del Tawantinsuyo. Sin embargo, Hoy, las mujeres bolivianas que la usan, incluso en la nueva legislatura plurinacional, lo toman como reivindicación indígena. Un mismo elemento, en diferentes contextos, puede representar valores diferentes, e incluso, antagónicos. Son los ambientes políticos los que clasifican a los objetos culturales. Una mujer no puede, en nuestras sociedades occidentales, andar con las tetas al aire; pero si esa misma mujer está dando de mamar a su guagua, en el bus, nadie lo desaprobará. Una chica que camine con el torso descubierto, por la calle principal atraerá todas las miradas admiradoras o desaprobadoras de la multitud; pero todos rehuirán, con pudor, sus miradas, de los mismos pechos de la amamantadora.
 
Muchas veces, las ONG de la socialdemocracia europea en América Latina, traen sus modas "liberadoras", y termina logrando efectos contrarios. En Argentina, por ejemplo, cuando "aterrizan" las ONG sobre una comunidad indígena, lo primero que hacen es crear una "Comisión de Mujeres", proveyéndole dinero, subsidios o algún apoyo económico a la "jefa" más dispuesta. Nunca hubo Comisiones de Mujeres en los pueblos indios, pero de la mano de las modernas ONG, terminan, con ese invento, fragmentando aún más esas comunidades. En las comunidades indígenas actuales se han ido dando ciertos procesos, creo que por evolución, y el "Poder" no es tan visible como parece. Lo que no ven algunos paracaidistas, es que el poder varonil se apoya en otro poder mujeril, menos publicitado. He visto más de una vez, al "cacique" caerse políticamente, al abandonarlo su mujer (por infidelidad), y padecer el abandono político de todos sus cuñados. El tipo pasa de reyezuelo a paria, en horas. El problema, creo, no son los roles, porque ciertas culturas asignan roles diferentes a mujeres y a hombres, y también, como es el caso de varias comunidades indígenas de México, a hombres que prefieren hombres y a mujeres que prefieren mujeres. Son roles asignados por tradición.

El tema acá, volviendo a la Burka, es que no creo que se deba combatir a la Burka, sino al contexto que la convierte en elemento de opresión. No se termina la opresión islámica prohibiendo la Burka, como no se termina la opresión occidental prohibiendo el corpiño o fomentando playas nudistas. La opresión se termina, cuando las personas adquieren Conciencia y pueden decidir libremente, con cuales elementos culturales adornar su personalidad. No son malos los roles en si mismos, cuando los involucrados los aceptan como parte de un acuerdo matrimonial o social. Eso también se debe respetar. Recuerdo un programa en el que le hacían un reportaje a unas mujeres sudafricanas todas casadas con el mismo fulano. Cuando a las mujeres les dijeron que en América, la costumbre era un hombre-una mujer, las negras se indignaron ante ¡tamaña injusticia y opresión occidental! Ellas no entendían la crueldad de estas sociedades latinoamericanas, donde una sola mujer se hacía cargo de las labores de toda la casa. Ellas manifestaron que eran muy felices, repartiéndose las tareas, cuidándose los hijos entre todas y afirmaban tener vidas descansadas. Así que, de la misma manera que nosotros vemos opresiones en otros, ellos ven opresiones en nosotros.

La desocupación generalizada argentina, tuvo en otras épocas de desocupación varonil (años 70' 80' y 90') un efecto inesperado, podría decirse "positivo" para cierto sector femenino, porque mientras muchos maridos desocupados, refugiaban su depresión, en el alcohol, ellas lograban conseguir un trabajo doméstico. Estos trabajos domésticos para mujeres, son especiales, porque los patrones son mujeres y no hombres. Se dieron muchos casos de patronas que ayudaron a sus empleadas domésticas, e incluso las hicieron estudiar, y en algunos casos las defendieron frente a la violencia familiar, proveyéndolas de sus abogados o acompañándolas por primera vez a una comisaría a formular la denuncia. Mientras la mujer no tenia independencia económica, se aguantaba la golpiza; pero cuando empezó a tener su propio dinero, adquirió conciencia, y rodeada de la gente apropiada, puso fin a los golpes con una denuncia. Esa clase de tipos, que eran muy guapos mientras sus mujeres eran unas boludas, se quedaron traquilitos cuando les cayó la cana y le pintaron los dedos. A veces, esas mujeres siguieron viviendo con esos maridos, porque los querían; pero la relación de poder se reformuló a favor de ellas y para bien de todos. No quiero generalizar. Hablo, porque conozco muchas historias parecidas. En ese momento argentino, la nueva "empleada doméstica", constituyó una situación liberadora para muchas mujeres. Recuerdo la historia de una maestra, recién recibida a la que golpeaba el marido. A veces, me contáron, la pobre mujer iba con moretones en la cara. Sucedió varias veces. La directora de la escuela, la contuvo lo que pudo. Pero, cuando una mañana, la maestra llegó con el pelo tapándose la mitad de la cara, la directora la cazó del brazo, la arrastró hasta el auto y la llevó a la comisaría. Resultado: divorcio, pero la maestra jamás volvió a cubrirse la cara.

A veces, un poco por chiste se dice que "la liberación femenina cagó a las mujeres"; porque antes no trabajaban afuera y tenían que trabajar deslomándose en la propia casa. Hoy parece que salen a trabajar afuera, pero igual siguen haciendo todo lo de la casa. El otro día, una muy querida amiga, una compañera de trabajo, que vive con el marido y dos hijas menores, hablando del desorden casero, me dijo "no admito que haya desorden en casa, ¡habiendo 3 mujeres!". Yo no voy a cuestionar a mi amiga, es su libre acuerdo familiar de las cosas. Lo que pienso es que el problema no son los roles, sino el grado de opresión que representan. Si, por ejemplo, el marido se desloma afuera de casa y la mujer que no trabaja afuera, hace las tareas hogareñas, y ambos, de alguna manera, realizan el mismo esfuerzo, adquieren el mismo cansancio, y pueden disfrutar los mismos tiempos de recreación o de disfrute cultural, no creo que haya nada de malo. Es un arreglo familiar, libre y consentido. Pero cuando, la mujer se ocupa de TODO en la casa, y el mayor esfuerzo que realiza el fulano es un curso prolongado de rascada en todas las partes de su cuerpo, hay una opresión evidente y lastimosa. Y lo mismo vale si fueran al revés los roles. Creo que no hay opresión cuando los cansancios, los gozos y las decisiones son compartidas, aunque los roles y los elementos culturales, difieran. Las estructuras de la opresión a los pueblos en general y a las mujeres en particular, son profundas e invisibles. Lo que nos indigna de lo que le toca al mundo islámico, son sus manifestaciones exteriores, sus síntomas evidentes: lapidaciones, amputaciones, anfibulaciones, prohibiciones de estudiar, matrimonios arreglados, etc. Pero todo esto es posible, porque detrás hay más que una Burka, hay una estructura mental que permite la existencia del opresor y del oprimido. Sé que el capitalismo es la Madre contemporánea de los males del mundo, pero es solo una manifestación de la dominación, no es la única. Dominación siempre ha existido en el Mundo, con los asirios, con los romanos, con los incas. Creo que hay que apuntar a la raíz de la desigualdad, que es el desamor; y como impedir legalmente que ese desamor se manifieste en violencia y subestimación. No puede amar a su pareja o a sus hijos, aquel o aquella, que no desea que lo bueno que él o ella disfrutan, no lo disfruten las otras personas de su familia. Cuando amamos, queremos que los amados, sean felices. No podemos decir que amamos a un cónyuge, cuando permitimos que haga TODO y nosotros nos reservamos mezquinamente, los disfrutes de la vida. La opresión a la mujer se ataca reconociéndole posibilidades para que elija, y compensándola económica y socialmente a través del Estado, sobre todo por su rol de madre. Me vienen a la cabeza, los concursos "de belleza" (física). En sí mismos, no son malos, porque es su derecho, si alguna quiere vivir de la belleza de su culo. Lo peligroso, es cuando, en una sociedad, esos concursos de belleza, son uno de los escasos caminos que tienen las pibas para zafar. Tiene que haber condiciones sociales, para que la gente pueda elegir como vivir, vivir de sus ojos, de su cerebro, de su destreza manual, de su voz; y que la "oportunidad" no se vuelva un embudo donde todos terminan resbalando hacia el mismo sitio.
 
Hace unos años, en el gobierno de Duhalde se implementaron unos cientos de miles de "planes", subsidios para los desocupados, que representaban casi un tercio del sueldo de un maestro. La mayoría de los beneficiarios fueron mujeres, que, en una gran proporción se separaron de sus parejas. ¿Qué había pasado? Muchas soportaban violencia moral o física de sus maridos; pero, no tenían la menor posibilidad de irse, sobre todo por una cuestión económica. Así que esas mujeres agobiadas, con esos pesitos, se alejaron de los golpes, y con mucho esfuerzo y con sus hijos a cuestas, trataron de iniciar una nueva historia. Creo que la asignación universal familiar por hijo, de $180 por mes, sancionada hace semanas, en Argentina (que cobran en un 90%, las mamás), provocará algunos divorcios. En realidad, no los provocará, sino que les dará a algunas mujeres y madres, hartas de golpes o de menosprecio, la posibilidad de una nueva vida. Este hecho concreto y estructural, formará conciencia. Tal vez, no modifique roles culturales, aceptados por buena parte de la población argentina; pero dará autoestima a las mujeres y voluntad para defender su derecho al buen trato y al disfrute de la vida, sin vivir en el miedo y en el menosprecio familiar.
 
Hoy, por ejemplo, mi novia hizo milanesas. fue al Super y las cocinó. Si yo las hubiera hecho, habría sido un crimen culinario. En cambio, hice mis famosas papas fritas personalizadas (las doy vuelta de a una, vigilando su cocción perfecta). Al final, lavé los platos, y todos felices, porque solo se trata de compartir, que es la esencia del verdadero Socialismo.


PANFLETONEGRO
Contra la prohibición de la Burka

Sergio Monsalve
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La hipocresía se disfraza de progresismo, para imponer su agenda de ultraderecha, bajo el velo de la corrección política, la defensa(paternalista) de la mujer y la protección de los valores fundacionales de la revolución francesa.

Se dice prohibir y censurar el uso de la Burka, porque contraviene los principios de integración y libertad de la sociedad civilizada.

El atuendo es, según la lógica tramposamente binaria de Sarkozy, un símbolo de atraso, discriminación e intolerancia, y por tanto, debe ser proscrito como prenda de vestir en espacios de interés social.

Así,las instituciones públicas del país del mayo del 68, comenzarán a regirse y a manejarse en función de normativas de orden privado, donde se reserva el derecho de admisión, por el color de piel, el origen étnico, el pedigrí clasista, el respaldo económico y hasta la manera de lucir.

La nación como alcabala de aeropuerto post 11-S o discoteca chic de Los Ángeles.

Ni siquiera, en broma o en carnaval, se podrá llevar la moda de las esposas del Talibán. Por defecto, y como diría el editorial de “El New York Times”, la medida lejos de contribuir a la consolidación de la democracia, le regalará y brindará, en bandeja de plata, otra justificación al terrorismo islámico para atacar a la población civil de occidente. Uno de los miles de efectos contraproducentes de la absurda norma de etiqueta.

Por lo demás, el periódico cumple con hacer un análisis crítico y cabal de un fenómeno externo, mientras oculta al lector las consecuencias nefastas de la incursión americana en tierra de Osama Bin Laden.

Ambas naciones, como siempre, se hermanan al competir en el juego de la doble moral, sustentada con argumentos nacionalistas y xenofóbicos de guerra fría.

Afuera es horrible, es la barbarie, y nuestra misión es redimirla con responsabilidad, conciencia, firmeza y rectitud. Los indios del planeta Pandora son unos salvajes, y es necesario enseñarles a comportarse y a conducirse como personas decentes.Nada de guayucos, collares vistosos y consejos retrógrados de fashion, a la hora de pedir una cita con el médico. Lo recomendable, lo justo y lo normal es adaptarse a los patrones estéticos de la modernidad parisina.

Adentro es cool, es la educación y el sentido de integración de las minorías, pero a costa de exigirles su depuración intelectual y cultural. Si quieren ser Franceses y vivir en nuestra casa, únicamente se les exige ceñirse a las reglas de nuestro protocolo histórico. Su asimilación será efectiva, cuando dejen de hablar su idioma de origen. Sin embargo, no se confundan. Aquí no somos colonialistas, autocráticos, discriminadores, fascistas y chauvinistas. Aquí somos franceses y abogamos por la independencia total de los corsés ideológicos( aunque conservamos a Haití en estado de semiesclavitud y explotación imperial, al servirnos como primer destino de nuestras oleadas de turistas sexuales. Ahora con el terremoto, los precios de nuestro prostíbulo del caribe descenderán, para regocijo de la clientela cautiva).

Las trampas retóricas y los chantajes del presidente galo, son increíbles, son los típicos ardides publicitarios de la propaganda oficial.

De tal modo, su populismo nacionalista distrae la atención del electorado y del ciudadano común, al imponerle falsos dilemas y falsos debates, para fungir como potes de humo.

Cuando llegó al poder, Sarkozy no conocía la técnica y pagó caro las consecuencias, ante el descontento creciente hacia su gestión de gobierno.Resultado, el Octubre negro de Sarkozy al calor de paros, huelgas generales, anarquía y descontrol. Todo lo opuesto a su campaña de disuasión policial y militar, en pro de la fortificación del apartheid de la capital. La gente lo votó por mantener a raya a los chicos pobres de las villas miseria, las zonas satélite, y las urbanizaciones subvencionadas.

En adelante, entendió el mensaje, e interpretó la lección al pie de la letra, al ejecutar su plan maestro: revisitar a Hitler y a Mussolini, al concentrar su discurso alrededor del tema de la bandera y la pasión por la sangre autóctona. Clásica movida conservadora para disimular su agresivo proyecto de flexibilización laboral y destrucción de los derechos inalienables, bajo el paraguas del miedo a la otredad, al cambio y a la mutación.

En paralelo, pretende encubrirse con un manto de legitimidad altermundista, al querer encabezar la cruzada por la última beatificación de Camus, a propósito de su centenario. Lo mismo ocurrirá en Venezuela, dentro de poco, al instante de celebrar los 200 años de la gesta emancipadora de Bolívar. Para ellos, sólo existe la historia para manipular al personal. Igual sucede con la Rusia de Puttin y sus marionetas.

Ciertamente, la reacción secuestró la discusión en nuestras narices, desde la caída del muro de Berlín. Por decreto, nos imponen sus teorías y sus dogmas de fe, para despertar la supuesta mirada vigilante del hombre comprometido.

En realidad, nos vendan los ojos, nos tapan la cara y nos cierran los oídos con sus estrategias dialécticas.

Por ejemplo, y para demostrar lo dicho, Sarko nos silencia varias verdades, indispensables para combatir sus clichés.

Primero, apenas 1200 mujeres utilizan la Burka en París. Segundo, la mayoría lleva la prenda con orgullo, de reafirmación de sus raíces, no por mala costumbre o imposición de sus maridos. Tercero, tapada o destapa, la mujer francesa sufre una discriminación política tan brutal como en Irán, Afganistán y Venezuela. Los hombres cobran y se dan el vuelto en sus asambleas sexistas. Cuarto, el empeño por defender la integridad de la mujer, no es un argumento para derogar el derecho a la libertad de elección.

Quinto, el relativismo antropológico de hoy, sugiere tomar con calma las tradiciones ancestrales y religiosas del ayer, como orar, hacer ayuno y andar disfrazado de Rabino.

Si nos ponemos a legislar sobre religiones, entonces terminaríamos por condenar a la católica, por también arrinconar a sus monjitas de los centros de decisión. Naturalmente, el orden jerárquico y monárquico del Vaticano no es la panacea o la utopía consumada. Pero por eso, es un estado dentro del estado, no al revés. Donde manda presidente, no rige el Papa. Zapatero a su zapato.

Seis, la historia francesa es rica en ejemplos de represión textil. En el pasado, piezas fueron censuradas y vedadas del repertorio. Incluso, en la actualidad, se diseñan y se comercian con nuevas formas y estilos de Burka. Para las feministas extremistas, el bikini es la burka invertida, porque explota a la mujer. Por ello, sea cierta o no la tesis de ellas, no vamos a salir a derogar el uso de la tanga en la playa. Ni dios lo quiera.

En tal sentido, cabe traer a colación las interpretaciones de la eminencia en la materia Susan Faludi, quien, desde una lectura radical, asegura padecer en Norteamérica y Europa un clima de cacería de brujas, próximo al medioevo, donde la sensibilidad femenina es vista como negativa y como un síntoma de debilidad, de cara a los enemigos foráneos de la república. Ellos se aprovecharon de nuestra mano suave de tratamiento maternal , y por ende, nos tocaron el rabo al tumbarnos las torres gemelas. Nuestra tarea es rescatar el machismo y acabar con el feminismo, para derrotar a los fundamentalistas, sin piedad, como Rambo. Es el regreso del ideal vaquero y proteccionista de John Wayne. Asimismo, la mujer quedaría relegada a un papel secundario, condenada exclusivamente a preocuparse por su apariencia y por su estatus.

A tal fenómeno, Susan Faludi lo llama “La Guerra no declarada contra la mujer”. Es la obligación de ser bellas, radiantes y jóvenes, por los siglos de los siglos. En palabras suyas, es una manera de opresión no muy distante de la musulmana. Por tanto, no todo lo que brilla es oro, en el camino de Sarko.

A mi modo de ver, Carla Bruni es tan esclava de su físico como una víctima adolescente de la Burka. Es cuestión de saber mirar debajo de la fachada.

Para culminar, la lunática doctrina del Presidente galo, cierra con broche de oro su necia campaña por la reafirmación de la identidad francesa, lanzada como globo de ensayo para sondear el terreno para futuras incursiones en el ámbito del pan y circo.

Para responderle rápido, la mentada identidad francesa es un mito, y hoy merece y requiere diluirse para ponerse a tono con los tiempos de la globalización. De lo contrario, Francia seguirá echando para atrás, en el concierto global, y erigiendo barreras virtuales para separarse del resto del universo, en un aldea oscurantista y engañosamente cosmopolita.

El blindaje de sus fronteras es el verdadero debate, en el contexto de la caída del muro de Berlín.

¿ Continuamos levantando barricadas contra el tercer mundo o nos damos una tregua en el marco de las comunicaciones sin fronteras?

El caso de Haití sella el debate por ahora.

El objetivo es invadirla con el apoyo de los Estados Unidos, para evitar el exilio de sus mareas de desesperados en nuestras costas. El propósito es ahorrarnos dinero a corto plazo, en reenviarlos a su lugar de origen, al mantenerlos encerrados en su isla, en su “Sector 9”.

Por eso, la consagración de “Avatar” en la taquilla no puede resultar más irónica en la actualidad.

Por supuesto, tampoco se trata de vender a la Burka como la única tabla de salvación internacional.Todos conocemos su memorial de agravios y su expediente de dolor.

No obstante, es inútil determinar su prohibición, cuando el asunto va más allá de las afirmaciones categóricas de Sarkozy.

La invitación es a mantener distancia de las eternas disyuntivas maniqueas y a ir en busca de los matices.

Lo otro es abonar el terreno para promover nuevas prohibiciones y censuras más peligrosas, como la regulación del Internet y el consumo de ciertos contenidos.

Recuerden el caso de los Jémeres rojos y su terrible revolución cultural, donde prohibieron desde prendas de vestir hasta cortes de pelo y formas de hablar, pues procedían de “una nefasta tradición burguesa”.

¿Vale la pena retornar a esquemas superados de pensamiento y restricción?

¿Es Sarko el descendiente de Pol Pot, aunque con pinta de yuppie?

Averígüelo muy pronto.
http://la-opinion-argentina.blogspot.com

 
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