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Abusos sexuales en la Iglesia católica: ¿Y qué de las niñas? Imprimir E-mail
Lunes, 19 de Abril de 2010 01:40

Wingert Pat y Barbara Kantrowitz /Web Newsweek  Traduccion libre: Mayra León Franquiz 

Los chicos no son las únicas víctimas del escándalo de la Iglesia católica por abusos sexuales.  

Pensamos que ya nos conocíamos el guion en el escándalo de abusos sexuales de los sacerdotes católicos. Tanto las víctimas como los perpetradores eran hombres. Pero una historia reciente en El New York Times pareció sugerir que este escenario ignoraba todo un segmento de estas víctimas: las chicas jóvenes. El Times informó sobre un sacerdote católico a quien se le permitió trasladarse a la India en lugar de enfrentar las acusaciones de abuso de dos niñas de Minnesota. Mientras tanto, June Thomas del Slate, preguntó: "¿Hay alguien más preguntándose si las mujeres jóvenes las han dejado fuera de esta historia, y si hay algún agenda interesada en tal ausencia?" Una pregunta que los lectores de Andrew Sullivan también han estado discutiendo. (Slate y Newsweek son propiedad del The Washington Post Company.)

En el caso del escándalo de los sacerdotes, los niños fueron víctimas de abusos sexuales con mucha más frecuencia que las niñas, en una proporción aproximada de cuatro a uno, dice Margaret Leland Smith del College de Justicia Criminal John Jay. Pero a lo que se le ha dado poca importancia es al hecho de que las niñas víctimas de abuso sexual por sacerdotes católicos solían ser más jóvenes que los varones. La data analizada por los investigadores John Jay, incluida la de Smith, muestra que a pesar de que hubo un número mayor de víctimas en niños que en niñas en general, el número y la proporción de conducta perversa sexual dirigida a niñas menores de 8 años de edad, fue mayor que la experimentado por los niños de la misma edad. En concreto, entre 1950 y 2002, hubo 246 niñas menores de 8 años que fueron abusadas sexualmente por sacerdotes (representando esto, el 14 por ciento de todas las niñas víctimas), en comparación con 236 niños (3 por ciento de todas las víctimas varón). Sin embargo, el rango de edad de mayores víctimas fue entre 11 y 14 igual para ambos sexos.  

El estudio John Jay, contratado y financiado por la Conferencia Nacional de Obispos Católicos tras el escándalo en el 2002 por el escándalo de abusos sexuales de los sacerdotes, también indica que las niñas víctimas fueron con más probabilidad que los niños, las únicas víctimas de su abusador. Los sacerdotes que se empecinaban con una niña o un niño con mayor probabilidad se centraban en personas mayores de 14 años que aquellos con víctimas múltiples. (En general, el 27 por ciento de las niñas y el 34 por ciento de los chicos tenían entre 15 y 17 años.) La duración del abuso que involucraba a una única víctima tenía más probabilidad de durar un año o menos. Los sacerdotes que se aprovechaban de varios niños tenían más probabilidad de continuar con el abuso durante cinco años o más. En el caso de los niños y de las niñas, el mayor número de abusos ocurrieron entre 1960 y 1980, y luego disminuyo en forma pronunciada, pero la mayoría de las denuncias no fueron reportadas a las autoridades hasta después de 1992. Smith dice que con cualquier denuncia nueva de abuso que ocurre, la Iglesia Católica continúa delegándola al equipo de John Jay, y los investigadores siguen viendo las mismas tendencias en términos de género, edad, y fechas en la que ocurrió el abuso.

Los investigadores aún no pueden explicar las brechas de género y de edad (es posible que tenga algo que ver con un período particular en la sociedad o en la iglesia). Pero sí saben que la data -sacerdote-católico- no refleja las tendencias nacionales en el abuso sexual infantil. En general, los expertos dicen, que las niñas tienen muchas más probabilidad de ser víctimas de abuso sexual que los varones. De hecho, Ernie Allen, presidente del Centro Nacional de Niños Desaparecidos y Explotados dice que los estimados más reales son que dos tercios de las víctimas de abuso sexual son niñas, aunque los abusadores que atacan a los niños tienden a tener grupos mayores de víctimas. "Para [los delincuentes], esto no es un error de juicio, es un estilo de vida", dice Allen.

Barbara Blaine, de 53 años, fundadora y presidente de la Red de Sobrevivientes de Aquellos Abusados por Sacerdotes (SNAP), un grupo de apoyo nacional, fue una de muchas niñas que fueron abusados por Chet Warren, un sacerdote de Toledo (Ohio) que fue expulsado a mediados de los años 80 después de que ella y otras víctimas presentaron denuncias. Ella narra que Warren sacaba a las chicas de clase en la escuela católica a la que asistían y las violaba en su habitación al lado de la rectoría. La primera vez que sucedió, ella dijo que estaba en séptimo grado. El abuso continuó hasta el último año de la escuela secundaria, cuando ella dice que finalmente pudo liberarse del yugo psicológico de Warren sobre ella y darse cuenta de que sus sentimientos de vergüenza y culpa no cabían. Paso casi una década antes que le contara a sus padres, e incluso entonces, dice que la respuesta inicial de su padre fue que ella sólo debería confiar en el obispo local. Sus experiencias le han llevado a la conclusión de que hay "más urgencia cuando la víctima es un varón."

Barbara Dorris, director de alcance nacional para el SNAP y víctima de abuso por sacerdote, está de acuerdo, "En parte debido al sexismo y a la homofobia, los periodistas, policías, padres fiscales, abogados, se sienten indignados cuando un niño es sexualmente abusado por un hombre poderoso mucho más que cuando una chica es violentada, por lo que tienden a tomar acción, presentar cargos, presentar demandas, y hablar en público. " Dorris dice que ha llegado a creer que los funcionarios de la iglesia son "más propensos a escribir, guardar, y tomar en serio una denuncia por un niño que por una niña, y eso es una de las razones por la cual las estadísticas de los obispos están sesgadas".

Hoy día, de los 9.000 miembros de SNAP (hombres y mujeres) víctimas de monjas y sacerdotes la mitad aproximadamente son mujeres. Nunca ha habido un estudio formal hecho de abuso sexual cometidos por religiosas, dice Smith, de John Jay, y nadie sabe realmente la frecuencia con la que sucede. Blaine dice que la iglesia aún no ha abordado este tema con la suficientemente seriedad que merece, tal vez porque a la sociedad aún le resulta difícil aceptar que las mujeres pueden ser también depredadores.

Si bien la investigación muestra que el 99 por ciento de los depredadores sexuales que abusan de niños son hombres, el punto más importante es que es muy raro que un extraño constituya una amenaza, y por lo cual todos los niños pueden estar en riesgo. Allen sitúa la tasa nacional de abuso en una de cada cinco niñas y uno de cada 10 niños, mientras que Smith dice que su examen de los datos lo acerca más a uno de cada tres niñas y uno de cada cinco niños. En cualquier caso, no hay discusión con la evaluación de Smith de que el comportamiento "es profundamente generalizado."

Los abusadores suelen ser miembros de confianza de la familia -padres, abuelos, padrastros, tíos, así como amigos, vecinos, maestros, entrenadores, voluntarios grupo de jóvenes-, médicos o sacerdotes, ministros o rabinos. Si debemos aprender algo de estas perturbadoras historias de abuso sexual por sacerdotes, debe ser esto: que depende de los padres y de las escuelas el asegurar que nuestros hijos sepan que los adultos están dispuestos a protegerlos contra aquellos que abusan de ellos. Tenemos que dejar claro a los niños que pueden hablar con nosotros o con otro adulto de confianza acerca de cualquier situación en la cual ellos no se sientan bien. Y que nadie-nadie-queda libre de toda sospecha.

 
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