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La “amenaza iraní” Imprimir E-mail
Jueves, 11 de Junio de 2009 02:27

Carlos Dilitio 
La inmensa, internacional, demoníaca, verdaderamente aterradora amenaza iraní

EE.UU. “enfrenta una amenaza nuclear en Irán” – (artículo en Chicago Tribune y otros importantes periódicos, 26 de mayo)
 
“La creciente amenaza de misiles de Corea del Norte e Irán” (artículo en el Washington Post y otros importantes periódicos, 26 de mayo)
 
“La amenaza de Irán trasciende la religión. Más allá de su tendencia sectaria, las comunidades musulmanas tienen que oponerse a los intentos de Irán… de extender el extremismo y la influencia chiíes por todo el mundo.” (Artículo editorial en el Boston Globe, 27 de mayo)
 
“Un mal supurante. No hacer nada no es una opción en el manejo de la amenaza de Irán.” (Titular en Investor's Business Daily, 27 de mayo de 2009)
 
Es sólo una pequeña muestra de la cobertura en los periódicos estadounidenses durante sólo dos días.
 
“Cincuenta y un por ciento de los israelíes apoyan un ataque israelí inmediato contra las instalaciones nucleares de Irán” (BBC, 24 de mayo)
 
Después de hacerse cargo de su puesto, el Día del Recuerdo del Holocausto, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu dijo: “no permitiremos que negacionistas del Holocausto [el presidente iraní Mahmud Ahmadineyad] realicen otro holocausto.” (Haaretz  [Israel], 14 de mayo de 2009)
 
Como la paranoia clínica, “la amenaza de Irán” es inmune a la corrección mediante argumentos racionales.
 
Acaban de aparecer dos nuevas novelas, de importantes editores estadounidenses, thrillers basados en que Irán tenga un arma nuclear y los peligros resultantes que se puedan imaginar – "Banquo's Ghosts" de Rich Lowry & Keith Korman, y "The Increment" de David Ignatius. "Bombardear, bombardear, bombardear. Bombardeemos Irán,” declara un responsable de la CIA en el segundo. El otro libro ridiculiza la idea misma del “diálogo” con Irán, mientras implícitamente considera que la tortura es aceptable.
 
El 12 de mayo, en la Ciudad de Nueva York, hubo un debate sobre la proposición de que “La diplomacia con Irán no lleva a ninguna parte.” (Traducción al idioma normal: “¿Bombardeamos Irán?”). Argumentaron por la afirmativa: Liz Cheney, ex funcionaria del Departamento de Estado (e hija de un cierto criminal de guerra no procesado) y San Senor, ex máximo portavoz de la Autoridad Provisional de la Coalición de Washington en Bagdad. Sus “oponentes” fueron R. Nicholas Burns, ex subsecretario de Estado, y Kenneth Pollack, ex funcionario del Consejo Nacional de Seguridad, analista de la CIA y autor de “The Threatening Storm: The Case for Invading Iraq” [La tormenta que amenaza: el caso a favor de invadir Iraq], libro que como era de esperar no tuvo una vida útil demasiado larga.
 
Y eso es lo que consideran un “debate” sobre política exterior en EE.UU. en la primera década del Siglo XXI: cuatro personajes del establishment por excelencia. Si un tal “debate” hubiera tenido lugar en la Unión Soviética durante la Guerra Fría (“La distención con EE.UU. no lleva a ninguna parte”), los medios dominantes de EE.UU. se hubieran deshecho en burlas.
 
El patrocinador del debate en Nueva York fue la conservadora Fundación Rosenkranz, pero si hubiera sido una organización liberal (a diferencia de una progresista o izquierdista radical), probablemente habría habido una brecha un poco mayor entre los pares de oradores seleccionados, es poco probable que ninguno de los mitos actuales respecto a Irán hubieran sido cuestionados seriamente por alguno de los lados. Esos mitos incluyen los siguientes y pienso que hay que recordar a los lectores cuáles son los argumentos contrarios.
 
Irán no tiene derecho a armas nucleares. Sin embargo, no existe ninguna ley internacional que diga que EE.UU., el Reino Unido, Rusia, China, Israel, Francia, Pakistán e India tengan derecho a armas nucleares, y no Irán. Irán tiene todos los motivos para sentirse amenazado.
 
En todo caso, el Cálculo Nacional de Inteligencia de la comunidad de inteligencia de EE.UU. de diciembre de 2007: “Irán: intenciones y capacidades nucleares”, hace un esfuerzo especial para decir en negrita y cursiva: “Este CNI no supone que Irán se proponga adquirir armas nucleares.” El informe luego pasa a declarar: “Juzgamos con mucha confianza que en el otoño de 2003, Teherán detuvo su programa de armas nucleares.”
 
Ahmadineyad es un negacionista del Holocausto: Todavía no he visto en ninguna parte a Ahmadineyad diciendo simple, clara, inequívocamente y sin ambages que piense que lo que conocemos como el Holocausto nunca haya sucedido.
 
En lugar de hacerlo ha comentado sobre la peculiaridad e injusticia de que un Holocausto que tuvo lugar en Europa haya resultado en un Estado para los judíos en Oriente Próximo en lugar de Europa. Pregunta: ¿Por qué pagan los palestinos un precio por un crimen alemán? Y ha cuestionado la cifra de seis millones de judíos asesinados por Alemania nazi, como lo han hecho muchos otros de todos los colores políticos.
 
Ahmadineyad ha llamado a usar la violencia contra Israel: Su observación de 2005 “borrar a Israel del mapa,” aparte de ser una traducción muy cuestionable, ha sido seriamente malinterpretada, como lo evidencia el hecho de que el año siguiente declaró: “El régimen sionista será eliminado pronto, del mismo modo que la Unión Soviética, y la humanidad logrará la libertad.”
 
Obviamente, no llamaba a ningún modo de ataque violento contra Israel, porque la disolución de la Unión Soviética fue pacífica.
 
Irán no tiene derecho a suministrar armas a Hamás y Hezbolá. Sin embargo, se nos asegura que EE.UU. tiene pleno derecho a hacer lo mismo con Israel y Egipto.
 
El hecho de que Obama diga que está dispuesto a “hablar” con algunos de los “enemigos” como Irán más de lo que hizo el gobierno de Bush sonaba bien: Pero no hay que ser demasiado cínico para creer que no sea más que un truco de relaciones públicas. Lo único que cuenta es un cambio de política. ¿Por qué no declara simplemente Obama que no atacaría a Irán a menos que Irán atacara primero a EE.UU. o a Israel o a algún otro? Además, el gobierno de Bush se reunió con Irán en varias ocasiones.
 
Hay que recordar lo siguiente: El Washington Post informó el 5 de marzo de 2009 que: “Un alto funcionario israelí en Washington” ha afirmado que “es poco probable que Irán use sus misiles en un ataque [contra Israel] por la certeza de represalias.” Fue la última frase del artículo y, según una amplia búsqueda Nexis, no apareció en ningún otro medio en idioma inglés en el mundo.
 
En 2007, en una discusión a puertas cerradas, la ministra de exteriores israelí Tzipi Livni dijo que a su juicio “las armas nucleares iraníes no plantean una amenaza existencial para Israel.” “También criticó el uso exagerado que el primer ministro [israelí] Ehud Olmert estaba haciendo del tema de la bomba iraní, afirmando que trata de unificar a la opinión pública alrededor de su persona abusando de sus temores más elementales.”
 
Apareció en Haaretz.com, el 25 de octubre de 2007 (edición en papel del 26 de octubre), pero no en ningún medio de EE.UU. o en algún otro medio en idioma inglés del mundo, con la excepción de la BBC, citando a la agencia iraní Mehr en idioma inglés, 27 de octubre.
 

 
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