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El matrimonio de personas del mismo sexo abre un gran debate nacional. Salir a las calles por el derecho al matrimonio gay. ¡Que la Iglesia no se meta! Imprimir E-mail
Sábado, 10 de Julio de 2010 03:10

 

Movimiento al Socialismo

Las últimas semanas la cuestión del matrimonio entre personas del mismo sexo se transformó en un debate nacional. En las últimas horas parece confirmarse que el Senado votará en contra de la ley mientras la Iglesia multiplica la presión en las calles.

 El kirchnerismo y sus acólitos van bajando el tono del debate. Esto demuestra que para imponer este derecho democrático la única salida es movilizarse masivamente. Presentamos a continuación la última declaración al respecto de las agrupaciones de mujeres y minorías sexuales Las Rojas y Carne Clasista.

El próximo 14 de julio se debate en el Senado la llamada ley de matrimonio gay, que habilitaría el acceso al casamiento, adopción, herencia, obra social compartida y otros derechos para las personas del mismo sexo. El debate está cruzando a toda la sociedad, dejó de ser de interés exclusivo de las llamadas minorías sexuales y toda la población está discutiendo y tomando posición.

La ofensiva reaccionaria de la Iglesia

El gobierno había apostado ya desde el año pasado a que se aprobara esta ley, lo que le atraería el apoyo de los sectores de la comunidad lgttbi, supuestamente a un muy bajo costo político.

Sin embargo, la empecinada embestida de la Iglesia católica y los sectores más reaccionarios –con la colaboración de los más diversos sectores políticos patronales– no se hizo esperar, con una campaña medieval contra los derechos de las personas lgttbi y las mujeres, aullando por la supuesta “destrucción de la familia tradicional”... Así el debate llegó a la sociedad y se está discutiendo si está bien o está mal que todas las personas tengan los mismos derechos civiles.

En 1990 la Organización Mundial de la Salud retiró a la homosexualidad de la lista de “enfermedades” (como nota al pie digamos que se tomaron su tiempo ¿no?). Hace ya 20 años de esto y, sin embargo, todavía se escucha de boca de psiquiatras, médicos y psicólogos, generalmente ligados a la Iglesia católica, argumentos de que se trataría de un “desvío” o “anormalidad antinatural”. Estas concepciones están profundamente arraigadas en sectores de la sociedad y la invisibilización, discriminación y violencia contra las lesbianas, gays, travestis, transexuales, bisexuales, es moneda corriente. En muchas provincias de la Argentina sigue siendo ilegal demostrarse afecto en la calle, se golpea a travestis al mismo tiempo que son objeto de persecución y violencia policial mientras la única salida que se les ofrece es la prostitución. La persecución en lugares de trabajo y estudio es también común. Los casos de violencia no son raros y llegan hasta el asesinato, como en el caso de Natalia Gaitán, una joven cordobesa asesinada por el padrastro de su pareja, quien no soportaba esta relación. Muchos casos ni siquiera aparecen públicamente porque son invisibilizados bajo otros rubros, generalmente presentados por la prensa como casos policiales, lo mismo que la violencia hacia a las mujeres.

El proyecto de ley presentado en el Congreso sería un avance en los derechos democráticos elementales, para que las personas lgttbi dejen de ser consideradas ciudadanos de segunda, para que el Estado deje de santificar la discriminación.

La propia Iglesia católica, la misma Iglesia que viene en todo el mundo profundamente desacreditada por los escandalosos casos de pedofilia, es la que utiliza los argumentos más reaccionarios para volver con la retrógrada campanita de la familia tradicional como baluarte de la sociedad. Nada dice sobre la violencia que se vive dentro de la familia, los abusos y discriminación de que son objeto las mujeres y las personas lgttbi.

No sólo han llenado las ciudades de reaccionarios afiches, sino que además han organizado movilizaciones contra el matrimonio de personas del mismo sexo, apelando incluso a los alumnos de las escuelas que dirigen, con consignas tales como “es la biología, estúpido” o “aborto=genocidio”.

Gobierno K: quedar bien pero no hacer olas

Por su parte, el gobierno K aparece como el “abanderado” de la aprobación de la ley. Incluso Néstor Kirchner, que nunca bajó al recinto de Diputados para ningún otro debate ni votación, fue a votar a favor de la ley. Es obvio que el gobierno quiere utilizar esto para aparecer como un gobierno “democrático” y “moderno” en un operativo por conseguir votos entre los sectores “progresistas”.

Pero lo cierto es que el gobierno K no da un sólo paso concreto en separar a la Iglesia del Estado. Sigue manteniendo los sueldos de los curas, todos los subsidios a las escuelas confesionales y a otras instituciones eclesiásticas. Además, la ley de educación sexual aprobada en 2006, fue absolutamente consensuada con la Iglesia para que allí no se diga nada sobre la diversidad sexual y se siga impartiendo la idea de que la familia “normal” es la compuesta por un hombre, mujer y sus hijos. Incluso, con la ley aprobada con los límites señalados, no se ha dado ninguna capacitación a las y los docentes para la explicación de la misma, con lo cual todo queda librado al conocimiento previo y a la ideología propia. Esto, además, le ha dejado un espacio enorme a la Iglesia para seguir imprimiendo sus “manuales para el amor” donde se dice que el preservativo no evita el contagio del vih/sida, que el aborto es un asesinato y otras barbaridades tan anticuadas como peligrosas. Como si lo anterior fuera poco, el gobierno de Cristina ha reiterado –una y otra vez– su compromiso con el Papa encubridor de abusadores, de no dar el derecho al aborto en Argentina.

En fin: en todo caso el gobierno K está dispuesto a “conceder” un elemental derecho si es que éste no implica costo político alguno y como valla para impedir no dar ninguna otra concesión. Por esto es que en toda la actividad por la ley de matrimonio la palabra que ha estado prohibida es la del derecho de las mujeres al aborto.

Una estrategia de derrota

Por su parte, la Federación LGTBI, dirigida por María Rachid, ha mantenido la estrategia de no movilizar a nadie para garantizar que el Congreso vote la ley, incluso cuando la Iglesia ha desatado una gran movilización reaccionaria nacional y en el Senado se emiten cada vez más señales de que muy posiblemente el matrimonio gay sea rechazado. En la comisión de legislación general el mismo acaba de ser rechazado por nueve votos contra seis.

La miserable estrategia de la Federación ha consistido en la “seducción” de diputados y senadores, enviándoles cartas, yendo al Congreso a “charlar” con todos los parlamentarios… Pero ha evitado por todos los medios que la comunidad y todos los sectores democráticos que respaldan el matrimonio del mismo sexo se puedan movilizar en las calles.

Precisamente, el último 28 de junio, en el aniversario de la revuelta de Stonewall, cuando ya la Iglesia venía realizando movilizaciones de importancia en el interior del país (llamadas “la ola naranja”), estuvo en contra de llamar a una concentración multitudinaria como podría haberlo hecho. Sólo organizó un acto con “personalidades” del que participaron Hugo Yasky, Agustín Rossi (uno de los principales espadachines K) y hasta un cura “gay friendly”. Hubo un festival de música que contó con Fito Páez y Vicentico. Pero a pesar de la presencia de estos conocidos artistas, la Federación se encargó de que nadie se enterara de que esto iba a ser así para asegurarse de que fuera un acto pequeño, de manera de no importunar al kirchnerismo ya preocupado por el grado de polarización que el tema estaba despertando[1].

Sin embargo, este operativo, que tiene el objetivo de embellecer al Parlamento y además convencer a la comunidad que los derechos se conquistarían siendo lo más “normales” posible, es decir, apelando a la democracia capitalista, a los mismos diputados y senadores que son parte del sistema de opresión y explotación, tiene un pequeño problema: puede ser el camino que pavimente una estruendosa derrota el 14 sino se da un giro de 180 grados convocando a la más amplia movilización.

Por la más amplia movilización de los sectores que se consideran democráticos

Los K están aterrados que algún sector se movilice en las calles. Aunque sea por un derecho tan elemental y democrático como el derecho a gozar de los mínimos derechos que otorga el matrimonio.

Con la mira puesta ya en el 2011 la ecuación funciona si suma más votos de los que se pierden con la ley de matrimonio. Pero con la polarización creada a partir de la salida de la Iglesia a las calles, ahora el gobierno K tiene dudas. Es que si se siguen agitando las aguas se expone a perder votos pasibles de la campaña reaccionaria en el interior del país. Por eso el gobierno duda: el propio Kirchner apoyó el proyecto de ley en Diputados, con lo cual que no salga la ley sería una derrota política personal. Pero el interrogante que tiene es si ese no será un “mal menor” ante la posibilidad de que tensar mucho de la cuerda, le haga perder más votos por “derecha” de los que ganaría por “izquierda”: de ahí que impulsar una amplia movilización es palabra prohibida.

Esto vuelve a la estrategia de la Federación y los K más peligrosa todavía, porque le deja la ancha avenida a la derecha, que incluso está convocando a una movilización masiva contra el matrimonio gay para el día 13 (un día antes de la votación en el Senado) mientras que enchaleca toda posibilidad de que se movilice la comunidad lgttbi, las organizaciones feministas, los centros de estudiantes, los partidos de izquierda, todos los sectores que se consideren democráticos e incluso sindicatos y todas las compañeras y compañeros que están dispuestos a dar una pelea para conquistar el derecho al matrimonio y todos los demás derechos pendientes.

No se puede dejar en manos de parlamentarios que están presionados por la Iglesia católica la resolución de la cuestión. Es necesario que la Federación –haciendo un llamado a todos los sectores democráticos, sindicatos, etcétera– convoque a una masiva movilización para el día 14 frente al Congreso Nacional para exigir que se apruebe la ley. Sólo así se garantizará que no venga un “voto no positivo” que termine empantanando y deje la cuestión sin resolver.

Llamamiento de Las Rojas y Carne Clasista

Por eso, desde la agrupación de mujeres Las Rojas y la agrupación Carne Clasista, estamos convencidos de que no hay que dejar pasar a la Iglesia. Venimos desde hace meses con una campaña para escrachar los afiches homo-lesbo-transfóbicos y machistas de la Iglesia. Y opinamos que ahora hay que estar en la línea de frente de la pelea por el derecho al matrimonio, incluso si como agrupación, programáticamente, estamos por la más amplia libertad en las relaciones humanas y no por el matrimonio como tal.

Llamamos a todas las organizaciones lgttbi, feministas y de mujeres, centros de estudiantes, partidos de izquierda y sindicatos a organizar una gran movilización para que se apruebe la ley de matrimonio para personas del mismo sexo.

• Que la Iglesia no se meta

• Derrotar la escalada reaccionaria

• Aprobación de la ley de matrimonio ya

• Movilicémonos el 14/7 a Congreso

• Justicia para Natalia Gaitán

• Educación sexual laica, científica y feminista

• Derecho al aborto libre, legal, seguro y gratuito


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[1] Para colmo de colmos, mostró un video donde se decía que fue Eva Perón quien le consiguió el derecho al voto a las mujeres, como si no hubiera sido el movimiento de mujeres en las calles el que a lo largo de décadas en todo el mundo estuvo peleando por este derecho democrático elemental.
 

 
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