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Estados Unidos: Un movimiento crece en Arizona Imprimir E-mail
Martes, 03 de Agosto de 2010 01:11
Jordan Flaherty * / CounterPunch  -Traducción:  Germán Leyens
Hace tres meses la gobernadora de Arizona, Jan Brewer, promulgó la tristemente célebre ley SB 1070, que coloca a su Estado a la vanguardia de un movimiento para intensificar la criminalización de inmigrantes indocumentados.
Desde entonces los activistas han reaccionado mediante cuestionamientos legales, cabildeo político, organizaciones de base y movilizaciones de masa. Más de cien mil personas de toda Arizona marcharon hacia el Congreso del Estado el 29 de mayo. Hoy, cientos más se han comprometido a arriesgar el arresto a través de acción directa no violenta. Son manifestaciones públicas de una lucha inspiradora y generalizada que tiene lugar en este Estado. Las organizaciones que encabezan esta lucha ofrecen una visión para gente preocupada por los derechos humanos en todo EE.UU.
Un Estado delincuente

Ayer, la jueza federal del Tribunal de Distrito, Susan Bolton, emitió un mandato provisorio contra secciones de la Ley de Arizona SB 1070, que debe entrar en efecto hoy. La jueza bloqueó algunas de las partes más indignantes de la ley, como el lenguaje que ordena el uso de perfiles raciales por los agentes de policía. Sin embargo, la jueza Bolton dejó intacta gran parte de la ley, incluyendo secciones que apuntan específicamente a jornaleros.

Para los activistas de Arizona, el dictamen legal representa –en el mejor de los casos– un pequeño respiro. “No es una victoria, es un alivio”, dice Pablo Alvarado de la Red Nacional de Jornaleros y Jornaleras (NDLON, en sus siglas en inglés). “Estamos colocando un parche sobre una herida”.

Alvarado y los organizadores de NDLON forman parte de una amplia red de organizaciones y voluntarios nacionales que se han unido a organizadores locales para luchar no sólo contra esa injusta ley, sino también contra un clima general de odio contra los inmigrantes. “Arizona es un Estado delincuente”, dice Alvarado. “Vamos a utilizar todos los medios a nuestro alcance para defendernos”.

Puente Arizona, una organización basada en Phoenix que se describe como un movimiento por los derechos humanos para “resucitar nuestra humanidad”, ha formado Comités de Defensa de Barrio en vecindarios en toda la ciudad. Emulando la estructura de grupos fundados por movimientos populares en El Salvador, la estructura basada en la comunidad trabaja para servir las necesidades básicas, y también para crear conciencia y para ayudar a unir a la gente. Según la activista de Puente Diana Pérez Ramírez, los comités realizan cursos regulares de capacitación en “conocimiento de tus derechos” y de inglés, y organizan proyectos de “Copwatch” [Vigila a los polis]. “Pedimos a la comunidad que se una y se organice”, dice Ramírez. “Y estamos presentes para apoyarlo”. Más de mil personas se han sumado hasta ahora a esas organizaciones vecinales y más se unen cada día.

Puente ha movilizado a voluntarios de todo EE.UU., utilizando el apoyo nacional para ayudar a la organización local, e iniciando acción directa con el apoyo de aliados de afuera como la Ruckus Society, Catalyst Project, y varias filiales de Estudiantes por una Sociedad Democrática (SDS). Ha emitido llamados a la acción incluyendo un Verano por los Derechos Humanos (modelado según el Verano por la Libertad de los movimientos por los derechos civiles) y “30 días por los derechos humanos”, un mes de acciones que culmina hoy, el día en que SB 1070 entra en vigor.

Después de medianoche, al entrar en vigor la ley, comenzó la primera protesta del día, cuando cerca de 80 personas bloquearon la intersección en la entrada a la localidad de Guadelupe, una pequeña comunidad (de cerca 1,5 kilómetro cuadrado) estadounidense nativa y latina en las afueras de Phoenix. La localidad tiene una prolongada historia de lucha contra el alguacil del condado Maricopa, Joe Arpaio, que ha sido una de las principales caras públicas de SB 1070, y la mayoría de los manifestantes (y todos los organizadores) eran de la comunidad. Levantando pancartas que declaraban su oposición a la nueva ley y dirigiendo coros contra la brutalidad policial, los activistas declararon que los agentes de Arpaio no eran bienvenidos en su pueblo. El enfrentamiento con la policía duró más de una hora, antes de que los dirigentes de la protesta, en consulta con el alcalde del pueblo, decidieran abrir la intersección. Varias acciones más han sido planificadas para hoy.

Trabajo proactivo

La Repeal Coalition, una organización de base por los derechos de los inmigrantes basada en Flagstaff y Phoenix, fue formada en 2007. Organizaron el grupo porque vieron un vacío en el movimiento por los derechos de los inmigrantes en Arizona. “Algunos de la izquierda local no eran muy audaces”, explica Luis Fernández de Repeal Coalition. “Las posiciones en el debate público variaban de ‘echadlos a todos’, a ‘que hagan su trabajo y luego echadlos’.” Repeal Coalition ha mantenido una posición en la que llama a la eliminación de todas las leyes contra la inmigración, y declara: “Luchamos por el derecho de la gente a vivir, amar, y trabajar dondequiera quiera hacerlo”. Con este llamado, dice Fernández, “Tenemos ahora un verdadero debate”.

Cuando se fundó la coalición, los organizadores llevaron activistas sindicales para que los asesoraran respecto a la creación de una organización siguiendo modelos similares a los que han creado sindicatos fuertes, utilizando visitas domiciliarias, trazados de mapas de los vecindarios, y reuniones de grupos. Aunque es un grupo formado integralmente por voluntarios con poco o ningún financiamiento, ha desarrollado una estructura que ha iniciado grandes protestas y suministrado un servicio directo, y ahora están desarrollando estrategias  para más maneras de emprender la acción directa en la era posterior a SB 1070.

Fernández dice que esta lucha tiene que ver en última instancia con la superación del miedo y con el paso de la reacción a la acción proactiva. “Hemos estado en una crisis en Arizona desde hace mucho tiempo”, explica. “Incluso si SB 1070 no fuera implementada, no importaría. La crisis política continuaría.” Para encarar esta crisis, Fernández cree que las organizaciones deben crear unidad más allá de la raza y de la clase. “Tradicionalmente en EE.UU., cuando la clase trabajadora comienza a sufrir, en lugar de conectarse y mirar hacia arriba a la causa del problema, mira hacia el lado o hacia abajo buscando a quién culpar”. Cree que lo más importante es que los activistas entren en acción para tomar la iniciativa.

Siguiendo esta visión, ha sido inspirado por jóvenes organizadores que trabajan en la ley federal DREAM ACT, que crea un camino a la ciudadanía para jóvenes indocumentados. “Llegaron a Arizona y dijeron, ‘somos indocumentados y vamos a cometer actos de desobediencia civil’”. Al principio miembros de Repeal Coalition trataron de convencerlos para que abandonaran esa acción, pero los jóvenes explicaron: “Vamos a perder nuestro miedo porque es el miedo a ser arrestado o el miedo a ser deportado el que alimenta la incapacidad de acción política”. El coraje y la visión de esos jóvenes han inspirado a Fernández para seguir buscando maneras nuevas y atrevidas de actuar, en lugar de sólo reaccionar continuamente ante los ataques derechistas. “Tenemos que fijar el orden del día”, explica Fernández. “Tenemos que decir: ‘No, sois vosotros los que tendrán que reaccionar’”.

A pesar de una serie de tácticas y filosofías, los organizadores tienen en común una dedicación a exportar las lecciones de su lucha. Aunque la ley de Arizona es la primera y la más draconiana, leyes similares están pendientes en todo el país. Y durante la actual crisis económica nacional, más y más políticos han descubierto que pueden ganar puntos políticos satanizando a los inmigrantes. “Durante los últimos meses ha habido mucha gente que nos llama y pregunta qué puede hacer para ayudar a Arizona”, dice Fernández. “Les decimos, organizaos en vuestra propia ciudad. No tenéis que venir a Arizona porque Arizona va donde vosotros.”

* Jordan Flaherty es periodista, editor de Left Turn Magazine, y miembro del personal del Louisiana Justice Institute. Haymarket Books acaba de publicar su nuevo libro FLOODLINES: Community and Resistance from Katrina to the Jena Six. Para contactos escriba a Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla .

Persiste migración hacia Arizona pese a patrullas, la ley SB1070 y narcos

Agencias

En su paso por el desierto, Mario y Oralia afirman que no les preocupa correr riesgos con tal de cruzar.

Nogales, Son. Las advertencias sobre los riesgos de atravesar un camino en el que frecuentemente mueren migrantes no hacen mella en el mexicano Mario Guerrero empeñado en cruzar, junto a su hijo de 12 años y su esposa embarazada, la frontera hacia Arizona, sur de Estados Unidos.

Mario, su esposa Oralia, con cuatro meses de embarazo, y su hijo son parte de un grupo de ocho migrantes, de ellos cinco mujeres, que tras caminar varias horas hacen un descanso para entrar a la parte más peligrosa de su ruta.

"El lugar por donde ustedes van a pasar está muy caliente, está lleno de migra, a todos los están agarrando por ahí", les advierte Enrique Enríquez, coordinador del grupo Beta, un organismo de socorro mexicano especializado en asistir a los migrantes.

El grupo duerme un poco bajo un improvisado campamento cubierto con plásticos negros, en el Cañón de las Mochilas, último punto del lado mexicano, donde los migrantes van dejando su rastro con bolsas de colores, gorras y botellas de agua abandonadas por todos lados.

Los coyotes (traficantes de personas) los obligan a vestirse con ropa oscura y dejar cualquier objeto que pueda ser captado por los binoculares de los miembros de la patrulla fronteriza que vigila desde altas colinas del lado estadunidenses.

Su objetivo es llegar al punto conocido como "W25", un cañón entre las sinuosas montañas semidesérticas que llevan a Arizona, y por donde, según los traficantes que los guían, caminarán por lo menos ocho horas.

A los peligros que los acechan en el desierto se suma el de los grupos de narcotraficantes que pasan droga por la zona y que cuando se topan con los migrantes los hacen correr para que no entorpezcan su trabajo.

"Ayer nos regresaron gentes que estaban trabajando con droga, estaban pasando un cargamento", comenta por su parte Hugo Méndez, un guatemalteco, que espera en la ciudad de Nogales, la más importante del lado mexicano en la parte de la frontera estadunidense que corresponde a Arizona.

El miércoles, una juez federal suspendió las partes más polémicas de ley SB1070 adoptada por ese estado para frenar la migración y que son consideradas discriminatorias por las comunidades de origen latinoamericano en Estados Unidos y por una decena de gobiernos de la región que las demandó.

Mario y Oralia saben de la presencia de narcotraficantes y también han oído del temor provocado por la nueva legislación en Arizona, pero su mayor anhelo es volver a Nueva Jersey en la costa este, donde ya vivieron nueve años y su hijo estudió desde preescolar, antes de que un problema familiar los obligara a regresar con su familia en el centro de México hace año y medio.

"Nuestra vida era muy diferente, nuestro hijo ya se acostumbró allá", dice Oralia, quien llora un poco mientras cuenta que prefirió iniciar la aventura antes de que nazca el nuevo bebé a fin de no esperar años para poder cruzar con toda su familia. 

Última actualización el Martes, 03 de Agosto de 2010 02:30
 
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