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Los cobardes de la guerra y los héroes de la paz Imprimir E-mail
Viernes, 17 de Junio de 2011 20:58
Se tapa los oídos para no oír el reclamo mundial por la paz, no el muy lejano estruendo de las bombas ni el acezante gemido de los moribundos.Se tapa los oídos para no oír el reclamo mundial por la paz, no el muy lejano estruendo de las bombas ni el acezante gemido de los moribundos. 

Carlos Rivero Collado

Barack Obama se enfrenta al Congreso, viola la Constitución y mantiene la masacre del pueblo de Libia; y El Diario de la Historia con la llegada de Edmund Hillary al Polo Sur, el 3 de enero de 1958.

Nada bueno esperemos del cobarde –Zenón de Citio.

1-. Desde lejos

Escondido en el War Room, en el sótano de la Casa Blanca, protegido por los más avanzados instrumentos de guerra, por aire, tierra, mar y río, o protegido por cien custodios cuando viaja, sin haber estado jamás ni a mil kilómetros de una guerra, Obama sostiene que no necesita la aprobación del Congreso de Estados Unidos para proseguir la masacre del pueblo de Libia, y las otras matanzas del Oriente Medio, que heredó de quien tampoco ha estado nunca, ni remotamente, en una guerra.

La insolencia belicista de Obama es ya como la de George W. Bush, quien hace casi diez años inició todo este proceso de guerras con los autoatentados del 11 de Septiembre y la agresión al pueblo de Afganistán.

Al servicio incondicional del Complejo Militar-Industrial-Terrorista, Obama les ordena a sus soldados que maten y mueran, mientras él disfruta una vida placentera y segura a más de quince mil kilómetros de distancia.

Los pilotos-bombarderos lanzan miles de toneladas de bombas que destruyen ciudades y asesinan a miles de civiles inocentes; los soldados mueren o enloquecen o quedan ciegos o en sillas de ruedas, o pierden brazos y piernas, o se suicidan; pero este elegante mandarín, entre copas de champagne que bebe en salones cubiertos de flores, obras de arte y alfombras de lujo, se niega a oír el reclamo del mundo, y, en especial, del pueblo estadounidense, para que ponga fin a las guerras.

De nombre musulmán y militancia sionista, Obama ni siquiera nació en este país, sino en una de sus posesiones imperiales, ganada, como las demás, por la agresión, el fraude o la violación constitucional, y engañó al pueblo prometiéndole el fin de la matanza. Lejos de hacerlo, la ha llevado a otros países, y ahora adopta una actitud ultraguerrerista al disputarle al Congreso el derecho constitucional de hacer la guerra.

2-. La violación

Diversos cables noticiosos que están siendo publicados en la prensa en los últimos tres días, informan que John Boehner, presidente de la Cámara de Representantes, el tercer funcionario más importante del país, acusa a Obama de negarse a reconocer y respetar el papel del Congreso en las operaciones militares y a clarificar los motivos de la participación de este país en la guerra de Libia.

Boehner demanda que Obama explique la base legal de la guerra antes de hoy, viernes 17, y añade que, a partir de pasado mañana, domingo 19, la participación de este país en esa guerra sería una violación de la Resolución sobre Poderes de Guerra –War Powers Resolution--, una ley constitucional aprobada en 1973.

La Constitución de EU determina que es el Congreso, no la Casa Blanca, el que tiene el poder legal de hacer la guerra.

Diez miembros del Congreso pusieron, antier, una demanda contra Obama en una corte federal. El grupo, dirigido por el demócrata Dennis Kucinich y el republicano Walter Jones, acusa a Obama de violar la Constitución por haber ordenado la participación de las fuerzas armadas en Libia sin la aprobación del Congreso.

La Constitución prohíbe que las fuerzas armadas estén envueltas en acciones militares hostiles por más de 60 días sin la aprobación del Congreso. Este plazo vence pasado mañana domingo.

Altos funcionarios del gobierno plantean que Obama no ha violado el War Powers Resolution. Uno de ellos declaró ayer:

--No estamos envueltos en ninguna de las actividades que, típicamente, por años, en los análisis de los poderes de guerra, son consideradas hostiles (We're not engaged in any of the activities that typically, over the years, in war powers analysis, is considered to constitute hostilities)

Y esto lo dice el funcionario después que los aviones de guerra del Imperio han efectuado miles de bombardeos sobre casi todo el oeste de Libia, entre ellos los que han destruido una gran parte del complejo residencial del presidente Muamar el-Gadafi, y asesinado a su hijo menor y sus tres pequeños nietos.

Los congresistas tienen razón cuando acusan a Obama de violar la Constitución, pero llama la atención que éstos  que forman mayoría en la Cámara, más conservadores que republicanos y más que republicanos trogloditas, dirigidos por Boehner, no están movidos por ningún tipo de compasión hacia el pueblo de Libia, sino por intereses políticos, electorales.

3-. El Nóbel de la Demagogia

Obama inició la campaña para su reelección el mes pasado, a un año y medio de las elecciones generales de noviembre del 2,012. Que se sepa, eso no lo había hecho ningún otro presidente de EU.

Recorre los cuatro puntos cardinales del pais, visita las ciudades afectadas por los tornados asesinos; le promete a los inmigrantes ilegales la solución de sus problemas; se reúne con los empresarios y halaga a los explotadores; se une a los obreros y halaga a los explotados; vuelve a proponer una reforma al sistema de salud que es irrealizable –y él lo sabe-- en este sistema de capitalismo salvaje, y, en fin, se mueve y remueve como no lo había hecho desde el verano del 2008, cuando aspiraba a su cargo. No se merecía, por supuesto, el Nóbel de la Paz, pero habría que crear para él el Nóbel de la Demagogia y el Oscar de la Mentira.

Ante esta intensa campaña temprana, los republicanos responden con la suya y qué mejor que acusar a Obama de violar la Constitución, situándolo en una posición en extremo difícil.

No es la primera vez que los políticos del Imperio usan las guerras para sus fines electorales. Muchas otras veces han jugado con la vida de millones de seres humanos como si estuviesen moviendo los peones del ajedrez o revolviendo las fichas del dominó.

No puede uno menos que preguntarse: ¿Por qué la mayoría republicana no increpó a Bush cuando estaba asesinando a cientos de miles de seres humanos en el Oriente Medio? ¿Por qué no criticó a Obama por las guerras que ha mantenido desde el 20 de enero del 2009, en las que han sido asesinados miles y miles de seres humanos? ¿Viola Obama la Constitución sólo ahora que ya empezó su campaña electoral o lo ha hecho desde que llegó a la Casa Blanca?

Debemos estar atentos a lo que va a suceder en Libia en los próximos días, y, sobre todo, en Washngton, con Obama enfrentado al Congreso que lo puede destituir por violar la ley suprema del país.

Ante la insolencia y la cobardía de quienes ordenan bombardeos a quince mil kilómetros de distancia, veamos en El Diario de la Historia el gran valor, la humildad y el inmenso sacrificio de unos héroes de la paz.

LLEGA HILLARY AL POLO SUR

El Diario de la Historia, Wellington, 4 de enero de 1958. Cinco años después de haber escalado el Monte Everest, la cumbre más alta del mundo, el neozelandés Edmund Percival Hillary llegó anoche al lugar más frío del planeta, el Polo Sur, acompañado de otros cuatro héroes.

29 de mayo de 1953 y 3 de enero de 1958 son fechas que deberán honrarse cuando se escriba la historia del heroísmo ... no el del terror de los imperios que asesina a millones de inocentes, sino el del supremo sacrificio individual que enaltece a la humanidad.

Después de haber realizado la última etapa del viaje con una marcha forzada de 24 horas y 110 kilómetros por la congelada meseta de la base del mundo, Hillary y sus cuatro acompañantes llegaron al polo a bordo de tres tractores, un furgón de cola y tres trineos.

A las ocho de la noche de ayer, hora de Nueva Zelandia, el grupo se hallaba, en pleno Polo Sur, a tres kilómetros de la estación científica de Estados Unidos, en la Antártica.

Después de unas pocas horas de sueño, los exploradores arribaron esta mañana a la estación polar con grandes muestras de agotamiento y marcas de llagas congeladas en el rostro. Los diecisiete ocupantes de la base se sorprendieron, pues no sabían que los exploradores estuviesen tan cerca.

La hora de llegada fue las tres de la madrugada de hoy, hora de Nueva York, ocho de la noche de ayer en Nueva Zelandia. Como las veinticuatro zonas de tiempo convergen sobre el Polo Sur, y por supuesto, el Polo Norte, las horas en los polos no existen, aunque en el del sur se usa la neozelandesa, o sea la del país más cercano, con el que los miembros de la estación antártica se mantienen en contacto diario.

--Todos estamos muy cansados, pero con salud y satisfechos de haber llegado –dijo Hillary en la estación polar, y sus palabras fueron transmitidas al exterior y publicadas por los medios de información del mundo entero--. Nuestro éxito no hubiera sido posible sin la ayuda que todos nos han dado desde el primer momento en que la idea fue concebida. Mi agradecimiento personal a todos los miembros de la expedición, cuyo apoyo en la Antártica nos ha puesto aquí –añadió--. Los tractores Ferguson estaban dando señales de deterioro, pero se han comportado en forma magnífica.

A una pregunta de uno de los científicos de la base sobre cómo se sintió en el largo viaje de más de dos mil kilómetros a través de la gran masa de hielo que forma la Antártica, Hilary respondió con una amplia sonrisa en su rostro anguloso:

--El viaje por la meseta fue agradable, aunque lo hubiese sido más si no hubiéramos tenido que bordear tantos precipicios.

Aunque Hillary y el nepalés Tenzing Norkay fueron los primeros en escalar el Everest, el arribo de aquél al Polo Sur por tierra fue el tercero de la historia.

Los heroicos pioneros

Los primeros en llegar al Polo Sur fueron los miembros de la expedición dirigida por el noruego Roald Amundsen, quienes partieron desde un punto de la costa antártica, que se conoce hoy como Pequeña América, el 19 de octubre de 1911, en plena primavera sudpolar, en la que no había flores ni cantos de vida, sino hielo y muerte.

Dos semanas después, otro grupo dirigido por el capitán británico Robert Falcon Scott salió desde el punto costero al que hoy llaman Shackleton hacia el Polo Sur con la esperanza de llegar antes que Amundsen.

Fue una gran carrera histórica que tuvo un final muy distinto. El ser humano había llegado ya a casi todos los confines del mundo, navegando por todos sus mares y caminando por casi todos sus caminos. Peary y Henson habían arribado al Polo Norte hacía dos años, viajando en trineos tirados por perros, pero la llegada al Polo Sur era una hazaña mucho más difícil y peligrosa.

De Groenlandia al Polo Norte hay sólo 725 kilómetros; de un extremo de la Antártica al Polo Sur hay más de dos mil kilómetros. Las noches y los días duran igualmente seis meses cada año, pero el punto de la Antártica en que se halla el Polo Sur está a tres mil metros de altura y el frío y los vientos son mucho más intensos. Hay que llegar a él a través de un trayecto mucho más largo, escalando montañas de hielo.

El grupo de Amundsen disponía de varios trineos y cincuenta y dos perros Huskeys groenlandeses, acostumbrados al intenso frío. El grupo de Scott llevaba ponies de Manchuria que se empezaron a morir a los pocos días y los hombres tuvieron que arrastrar sus propios trineos.

Amundsen y sus cuatro acompañantes llegaron al Polo Sur el 14 de diciembre, plantaron la bandera noruega, estuvieron allí varios días y regresaron a su base con llagas heladas en varias partes del cuerpo, pero por lo demás en buena salud. Como no llevaban equipos de telegrafía, no se conoció su histórica gesta hasta tres meses después.

Scott y sus compañeros habían salido el 3 de Noviembre con diecinueve ponies, treinta perros y tres trineos motorizados. A los pocos días, los motores se rompieron y los ponies comenzaron a morir. Los hombres tuvieron que halar los trineos y, como llevaban muchos días con una dieta deficiente, se fueron debilitando. Tuvieron que sufrir los días más fríos y los vientos más fuertes que se produjeron en la Antártica en sesenta años. Al llegar al Polo Sur, el 17 de enero, vieron la bandera y los equipos que Amundsen había dejado allí el mes anterior. Habían perdido la carrera. Scott escribió en su diario:

--El polo, sí, pero bajo circunstancias muy distintas a las que esperábamos. ¡Gran Dios! Este lugar es horripilante y lo más terrible para nosotros es el gran esfuerzo que hicimos para llegar sin el premio de la prioridad. El regreso será una lucha desesperante. Me pregunto si podremos regresar.

El último apunte en su diario es el sombrío heraldo de una catástrofe:

--Cada dia nos preparamos para llegar hasta nuestro almacen, a o­nce millas de distancia, pero afuera de la puerta de nuestra tienda hay una enorme ventisca. No espero que las cosas mejoren por ahora. Trataremos de llegar hasta el final, pero nos estamos debilitando y el fin, quizás, no esté lejos ya. Creo que no podré seguir escribiendo. Por el amor de Dios, no abandonen a nuestra gente.

Unos meses después, se hallaron los cuerpos congelados de Scott y los otros héroes.

Aunque Amundsen fue el primero en llegar, se considera a Scott un símbolo del heroísmo y el sacrificio humano.

Hoy Hillary y sus camaradas honran a aquellos heroicos pioneros que llegaron al Polo Sur como ahora lo hacen ellos medio siglo después, sintiendo en su exterior la inmensa frialdad del ambiente, y en su interior, la suprema calidez de la conciencia ☼

 
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