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Las paradojas de occidente. Genocidio social en los Estados Unidos: ¿Y dónde está la OTAN? Imprimir E-mail
Domingo, 04 de Septiembre de 2011 18:23

Federico Bernal

Las principales figuras del Partido Republicano deberán ser denunciadas y juzgadas por crímenes de lesa humanidad. No sólo por las masacres en Irak, Afganistán y ahora Libia, sino también por las provocadas en su propio país.

Diecisiete de marzo de 2011: Resolución 1973 del Consejo de Seguridad de la ONU emitida contra Libia.

 19 marzo de 2011: la OTAN lanza su Odisea al Amanecer y bombardea Trípoli por la noche. Las primeras horas de bombardeo aéreo y naval dejan un saldo de al menos 90 muertes.

Abril de 2011: decenas de miles de ciudadanos abandonan Trípoli. Se desata crisis humanitaria. Principales países de Occidente reconocen a líderes opositores.

Junio de 2011, la Corte Penal Internacional emite orden de captura contra Khadafi, levantándole cargos por crímenes de lesa humanidad.

Julio de 2011: combatientes avanzan hacia Trípoli.

Agosto de 2011: opositores llegan a Trípoli y se enfrentan con fuerzas leales a Khadafi. Toman el control de la residencia del presidente libio, mientras la ONU prepara reunión para analizar respuesta de comunidad internacional al fin del conflicto en Libia. El Consejo Nacional de Transición (opositores) admiten 50 mil muertos civiles desde marzo. La ONU autoriza desbloquear más fondos para solventar la dirigencia insurgente.

24 de agosto de 2011: se conoce públicamente que tropas especiales del Reino Unido, Francia, Qatar y Emiratos Árabes Unidos pisaron suelo libio, violando expresamente la Resolución 1973.

31 de agosto de 2011: Zapatero nombra nuevo embajador en Libia y Sarkozy anuncia: “ha llegado en Libia una nueva etapa, la de su refundación” (España y Francia son petróleo-libio dependientes). Mientras el mundo asiste, atónito, a una nueva y brutal intervención imperialista, bárbara y genocida, otra intervención –justamente en la cuna misma del imperialismo– arrasa con los Derechos Humanos de decenas de millones de almas. Acá, una minúscula parte de lo que la corporación mediática del Occidente civilizado censura y calla. Acá, el genocidio social en los Estados Unidos.

DESEMPLEO Y SUBOCUPACIÓN. Conforme las últimas estadísticas oficiales, antes de iniciada la crisis existían en los EE UU  unos 7,7 millones de desempleados. Cuatro años después, dicho número saltó a 14,1 millones o un 9,2% de la PEA. Si a la cifra anterior hemos de sumarle los subocupados, pasamos a 25,1 millones. Asimismo y a nivel nacional, de los trabajadores empleados a tiempo completo un 10% de ellos se desempeña en trabajos de bajos ingresos, un 30% carece de cobertura de salud y un 40% no recibe ningún tipo de pensión. Las deserciones en la búsqueda laboral aumentaron un 70% entre 2008 y 2009, afectando a 717 mil personas.

CAÍDA DE LA MOVILIDAD SOCIAL. Entre 1994 y 2004, más de la mitad de los individuos entre 25 y 44 años del último quintil en materia de ingresos mantuvo inalterable su movilidad social. Pero entre 2004 y 2011 la captación de la riqueza por parte de las clases populares ha ido en franco descenso. Según un muy interesante y reciente informe de la Northeastern University, durante el primer semestre de 2011 el 88% del ingreso nacional quedó en manos de las grandes corporaciones contra apenas un 1% para salarios y remuneraciones de las clases trabajadoras.

LOS “SIN TECHO”. En 2007, unos 750 mil estadounidenses carecían de techo al menos durante una noche del año. De esta cantidad, un 20% ha sido declarado “sin techo” crónico. La ausencia de techo afecta desproporcionadamente a las siguientes subpoblaciones: afroamericana, hombres, veteranos, discapacitados y personas entre 31 y 50 años.

INSEGURIDAD ALIMENTICIA GENERALIZADA. Uno de cada seis estadounidenses o el 17% de la población (incluye a niños e infantes) carece de los medios apropiados para acceder a una alimentación digna. En otras palabras, 53 millones de personas viven diariamente en un contexto de inseguridad alimentaria. Asimismo, un 14,7% (17,4 millones de hogares) padecieron la falta de alimentos en algún momento de 2009. Dicho porcentaje aumentó en relación a 2008 (14,6%).

POBREZA, HAMBRUNA E INEQUIDAD EN ÁREAS RURALES. En 2009, el 17% de los estadounidenses que viven en áreas rurales vivieron en la pobreza, tres puntos porcentuales por encima de las áreas metropolitanas. En el sur del país, donde la pobreza rural se concentra en las comunidades de color, más de un 20% de sus ciudadanos viven por debajo de la línea de la pobreza. Más de 2 millones de hogares del sector rural padecen inseguridad alimentaria. Los departamentos estaduales con los mayores índices de inequidad social son generalmente rurales. Más del 40% de los adultos de áreas rurales luchan por superar sus magros ingresos, contra el 32% en áreas metropolitanas.

POBREZA, HAMBRUNA Y MORTALIDAD INFANTIL. El 21,9% de la población infantil estadounidense vive en la pobreza, un nivel apenas inferior al mexicano, el peor índice entre las naciones miembros de la OCDE. En 2009, unos 17,2 millones de niños vivían en hogares con problemas de acceso a una alimentación digna. De esta cantidad, 12,2 millones de adultos y 5,4 millones de niños viven en casas con muy bajos niveles de seguridad alimentaria. La tasa de mortalidad infantil se ubicó en 2007 entre las más altas de las naciones industrializadas.

SALUD Y BIENESTAR SOCIAL. Se calcula que al menos unos 20 Estados ya están aplicando recortes sustanciales en los planes de asistencia en este sector. Algunos ejemplos: Arizona congeló la inscripción al programa Medicaid, afectando a unas 100 mil personas que podrían haber sido nuevas beneficiarias en 2012. Idaho recortará en 35 millones de dólares el fondeo al Medicaid, afectando a unas 42 mil personas que habrán de quedarse sin acceso a odontología preventiva. Wisconsin planea dejar sin este programa a unas 70 mil personas. Asimismo, y entre 1983 y 2007, el bienestar social ha venido concentrándose a favor del 10% de los hogares más ricos. En efecto, su participación en este indicador saltó del 68,2% en 1983 al 73,1% en 2007.

SALUD INFANTIL. En 2007, o sea, antes de iniciada la crisis, 8,1 millones de niños menores de 18 años carecían de cualquier tipo de cobertura de salud. Los niños hispanos tienen casi la misma probabilidad que los niños en situación de pobreza de carecer de este tipo de protección social. Estas cifras empeoraron desde entonces y, tomando en cuenta las políticas de ajuste en ejecución anteriormente descriptas, sin duda habrán de profundizarse.

GENOCIDIO SOCIAL EN LOS ESTADOS UNIDOS. Cuando la multipolaridad sea una realidad y la ONU y su Consejo de Seguridad finalmente puedan ser refundados, las principales figuras del Partido Republicano presentes como las de la última década deberán ser denunciadas y juzgadas por crímenes de lesa humanidad. Y no sólo por las masacres perpetradas en Irak, Afganistán y ahora Libia, sino también por las provocadas en su propio país. Y esto no es lo más grave. El genocidio social en los Estados Unidos –acelerado en los últimos años– no sólo saldrá ileso de cualquier tipo de sanción o “refundación a la libia” por parte de la civilización occidental, sino que tiene la puerta abierta para convertirse en la peor masacre social de la historia contemporánea. Decenas de millones de ciudadanos y millones de niños padecen hambre e injusticia social.

El criminal sistema de poder social en los Estados Unidos lo cobra de esta manera y también de esta otra: unos 2,3 millones de estadounidenses están encarcelados en la actualidad (500 mil eran en 1980), lo cual representa el mayor nivel de encarcelación a nivel mundial. En fin, en los meses claves donde se está decidiendo la suerte de decenas de millones de niños, mujeres y hombres estadounidenses, las élites económicas y multimediáticas desvían la atención planetaria hacia el “genocida” Khadafi. Mientras la gran prensa corporativa occidental justifica el derrocamiento, la crisis humanitaria y el genocidio del pueblo libio, el pueblo estadounidense experimenta en carne propia la peor afrenta social y económica por parte de los mismos intereses que hoy destrozan a la nación africana. Son meses de profundo dolor, tristeza e injusticia para la humanidad.

 
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