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Argentina: Hogar, cruel hogar Imprimir E-mail
Domingo, 15 de Enero de 2012 22:30

Alfredo Grande / APe

“no digaís que agotado su tesoro, de asuntos falto enmudeció la política, podrá no haber utopías, pero siempre habrá estadísticas”

(aforismo implicado becqueriano)

“La versión corre como reguero de pólvora desde hace casi una semana y vincula la desaparición del intendente de Catriel, Carlos Johnston con la muerte del gobernador de Río Negro, Carlos Soria. Por caso, ambos hechos ocurrieron el mismo día -el 1º de enero- y con pocas horas de diferencia. El primero en mencionarlo fue informante cercano al Concejo Deliberante de Colonia Catriel, quien habló con agencia OPI Santa Cruz: “Aquí en el pueblo no cierra la actitud de Carlos (Johnston), porque si bien ha tenido algunos problemas, pero nada grave, nada que lo hiciera pasar por un loco, como algunos intentan hacerlo pasar ahora. Creo que acá hay algo más y sería bueno que se investigue con seriedad, porque era muy amigo y hasta te diría socio de (Carlos) Soria y lo más lógico es que, al enterarse de la muerte del gobernador, se fuera para (General) Roca o para la casa del Gringo (Soria), donde estuvo tantas veces, pero no….a las pocas horas de enterarse que mataron a su amigo se borró… y ni siquiera concurrió al cumpleaños de su hijo”. Esas sospechas fueron refrendadas este mismo fin de semana por la presidenta de la legislatura municipal de Catriel, Cristina Becerra, quien deslizó que "aún no sabe lo que le ocurrió (a Johnston)", pero que "la pérdida del gobernador (Carlos Soria, muerto el último domingo) puede haber sido una causa de su desaparición". En sentido similar, el editor de Clarín, Julio Blanck, en su análisis dominical de este 8 de enero hizo correr un rumor “que circula en el oficialismo”, con la versión de que “la curiosa desaparición por algunos días del intendente Carlos Johnston, de la localidad rionegrina de Catriel, podría tener vinculación con la inesperada muerte de Soria y con el desarrollo de algunos negocios que desde la política se estaban armando a partir de la vía libre a la explotación de oro”

(APe).- En mi saludo de fin de año, escribí lo siguiente:

“Para las y los compañeros, militantes, activistas, combatientes, luchadores del amor y la esperanza, que el 2012 sea feliz en la felicidad de la lucha. Para los represores, esclavistas, estafadores, torturadores, asesinos, que el 2012 sea infeliz y miserable. Feliz año nuevo para todos: nunca más”. Carlos Soria vislumbró, quizá en el lugar menos pensado y de la persona mas cercana, que cuando la vida te da sorpresas, pocas veces son agradables. No puedo dejar de pensar en Soria como uno más, pero nunca uno menos, de los asesinatos de Kosteki y Santillán. Yo defino la crueldad como la planificación del sufrimiento, y en su extremo límite, de la muerte. Por eso podemos matar sin asesinar pero cuando alguien asesina, mata. Los dos compañeros fueron asesinados, y alguien enseñó que si a hierro matamos, a hierro morimos. Lo que no deja de llamarme la atención, aunque es cierto que a veces la atención no responde al llamado, es la banalización del asesinato de Soria, en una cuestión familiar, o como efecto del estado mental de la esposa. Sin tener demasiado claro tampoco cuáles pudieron ser las causas para llegar a esa alteración y menos aún, cómo pudo pasar tan desapercibido que la víctima quedó a solas con la victimaria. Lo escribo y me cuesta escribir que Soria es la víctima. Pero en este caso, lo es. Al menos en su caso, reconozco que no anula, más bien acentúa, su condición de victimario. El relato oficialista, sólo reconoce la condición de victimario en el monopolio informativo de la derecha. Esa lucha antimonopólica es sesgada, acotada, y por lo tanto, falsa. Famatina hoy es una lucha fundante, porque es el pueblo contra varios poderes sumados. Desde ya, la mafia-poder entre los principales. Pero mucho más cerca de la reina de la plata, otro cruel asesinato ha sido cometido.

“Anoche, martes 10 de enero, en Matheu, Escobar, Buenos Aires, una banda armada ingresó a la casa de la joven militante social Noemí, del Frente de Organizaciones en Lucha (FOL), y la asesinó a sangre fría. También hirieron a su marido, Mario Quispe. En un comunicado de prensa, el FOL afirma que "Somos testigos día a día de cómo el poder político, la policía y las bandas criminales cortan con la misma tijera, siempre pegando al que menos tiene". Hoy, a las 19hs, en Independencia 766 (sede de la CTA Capital), denunciarán este crimen en la conferencia de prensa que realizará el Frente Popular Darío Santillán a raíz de la Masacre de Rosario. (Agencia de Noticias Red Acción)” No es necesaria la grosería jurídica de dejar libre a tres genocidas, entre ellos Victor Brusa, para comenzar a pensar que la nave de los derechos humanos ha encallado y que es dudoso que se mantenga a flote. Y que siempre fue una nave de los pocos, porque la impunidad sigue siendo transversal a gobiernos y administraciones. Soria es un analizador privilegiado del pacto entre democracia e impunidad. Es uno más, en realidad ahora es uno menos, de una larga lista de funcionarios, legisladores, gestores, de distintas formas de planificar la crueldad. Pero en el marco de esta cultura represora, compruebo que ciertas luchas se han “tercerizado”. Si continúa el gatillo fácil, hablen con la Correpi. Si la trata sigue secuestrando, torturando y asesinando mujeres, hablen con la Alameda. Si el hambre continúa y la desnutrición no retrocede, hablen con Pelota de Trapo. Si hay genocidas libres, hablen con la Liga Argentina por los Derechos del Hombre.

Si se comprueban situaciones de tratos degradantes, si el servicio penitenciario sigue siendo una biopsia del terrorismo de estado, hablen con el Servicio Paz y Justicia. ¿Qué se le puede reprochar a una democracia en la que siempre hay con quien hablar? Además de los recursos del 911, el 108, el 103, el 134. Lo digo de memoria porque ni siquiera sé si alguna existe o no. ¿Habrá una línea para denunciar monopolios no mediáticos? Por ejemplo: Metrovías tiene el monopolio del transporte subterráneo en la ciudad de Buenos Aires.

Fue subsidiada (la empresa, no los pasajeros) durante años. Subir a un tren es difícil, bajar es imposible. Me contaron que frente al éxito de la tarjeta SUBE, a la cual no hay donde recargar, se va a implantar la tarjeta BAJE, por lo que el que quiera descenso, que le cueste. El monopolio telefónico no es menor. Sumado a que las dos empresas que se reparten el servicio, al menos en la reina y en el grandísimo Buenos Aires, tienen los servicios de banda ancha. Con un precio final que nunca coincide con el anunciado. Edesur ya corta servicios sin aviso, y naturalmente, hay un número de teléfono para hacer reclamos. Versión del muro de los lamentos con teclado. El gas en verano es caro así que el invierno será para vender los balcones. Y entonces, asesinan a Soria. ¿Habrá sido venganza? Como dijimos alguna vez, la venganza es individual, la justicia por mano propia es colectiva. Que sea individual no significa que sea injusta.

Pero consume a quien la sostiene. Además, la venganza siempre es considerada como un tema “personal”, nunca político. Se despolitiza la venganza para encasillarla en la patología mental del vengador. Se resalta con trazo grueso el texto y se anula el contexto. ¿Violencia familiar? ¿Crueldad vincular? Soria algo se llevó a su tumba. Pero en lo que llamo el alucinatorio social, el delirio de la sagrada familia sigue haciendo estragos. La denominada restitución a la familia de origen, hace caso omiso en el mejor de los casos, o se propone en forma dolosa, con intención, o, y disculpas por el exabrupto, con demasiada mala leche.

Como algún vendedor de alucinaciones quiere meter su producto, se insiste en el matrimonio como legalización necesaria para una pareja, y el hogar familiar como el espacio natural para niñas y niños. Naturalmente, o mejor dicho, culturalmente, son familias sólo por lazos de parentesco. Lazos que no son capaces de sostener nada. Es la alucinación de la familia, pero el vínculo real es de completo peligro. En vez de construir familiaridad, que son los vínculos donde se imponen la ternura, la alegría, la creatividad, el cuidado integral, donde la saciedad vuelve a ser posible, y donde si bien se desdeña el goce individual se promueve el gozo colectivo. Pero en las altas cumbres del poder, la unidad de la familia sigue siendo el mandato que organiza la grandeza reaccionaria de la patria. Unidad no es unión. Para que haya unidad, tiene que haber sometimiento. Y la Unidad de la familia sólo es posible en la matriz patriarcal. Y los patriarcas no cambian. Sólo mueren, a veces haciendo daños irreparables. Por eso veo que Soria llevó demasiado lejos su propio alucinatorio vincular. Lo espantoso es que a miles de niñas y niños se los somete, desde un Estado que supuestamente protege los superiores intereses, a enterrarse en familias derrumbadas, con lazos de parentesco estallados, porque combaten el nuevo paradigma que legitima el cuidado y la crianza. Ese paradigma lo denomino “familiaridad”. Y puede existir en instituciones donde la función materna y paterna se ejerza en forma colectiva. Instituciones que deben ser sostenidas para que a su vez puedan sostener. Criticar en vacío el paradigma asilar para enviar nuevamente a niñas y niños al circo romano de familias devastadas, es una política cínica y criminal.

No me preocupa que Soria haya encontrado su propio “Hogar, cruel Hogar”. Me despedaza que a miles de niñas y niños los envíen a no familias, para perpetuar el horror y la tragedia. Y algunos se conforman con señalar que están “en situación de calle”.

Mejor que esos funcionarios se callen y escuchen a los que hace décadas cuidan de nuestros chicos del pueblo.

 
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