Demócrito de Abdera y la idea correcta de Dios Imprimir
Viernes, 12 de Noviembre de 2010 20:15

¿Y quién de los nacidos fue tan sabio que al omniscio Demócrito se iguale? ¿Quién hizo obra tan grande como él hizo? --Diógenes Laercio--.

Carlos Rivero Collado /  Kaos en la Red

No se debe confundir el materialismo científico, ni el histórico, con el materialismo vulgar del capitalismo. Este es el de la piel, las uñas, los colmillos; aquéllos son los de la conciencia.

Dedico este artículo a quienes tuvieron que padecer, en el Estado español, hace unos días, la pomposa visita de una mentira.

1-.
El Demócrito de Diógenes Laercio

La obra de Laercio sobre la vida de los filósofos griegos está llena de anécdotas, muchas innecesarias y algunas hasta absurdas, pero es un buen testimonio de quien estudió, al detalle, la vida y obra de aquellos seres admirables que se entregaron por entero a la búsqueda de la verdad y la razón. Veamos algo de lo que dijo sobre Demócrito (las notas son mías):

--Estudió con algunos magos y caldeos que el rey Jerjes dejó por maestros a su padre cuando se hospedó en su casa, de los cuales aprendió teología y astrología, siendo aún casi niño

--De joven se fue a los sacerdotes de Egipto a fin de aprender geometría, a los caldeos de Mesopotamia y al Mar Rojo. Hay quien dice que también estuvo en la India con los gimnosofistas y que no menos pasó a Etiopía.

--Eran tres hermanos, y él era el menor de los tres. Dividida la herencia paterna, escogió la porción más pequeña en dinero, siéndole más útil para viajar. Dice Demetrio (nota: Demetrio de Falera, filósofo y gobernante de Atenas durante la agresión imperialista de Alejandro) que su parte pasó de 100 talentos y que los gastó todos. Dicen que era tan aplicado al trabajo que de su casa y huerta separó una pequeña pieza y se encerró en ella.

--Parece ser que también pasó a Atenas y que, por desestimar su propia gloria, no se cuidó de ser conocido, y aunque él conoció a Sócrates, Sócrates no lo conoció a él. "Fui a Atenas y nadie me conoció", dijo.

--Era perito en cinco certámenes, pues era experimentado y hábil en lo natural, lo moral, la matemática, la encíclica y las artes.

--Suya es aquella frase: "Las palabras son las sombras de las cosas".

--De él dijo Timón (nota: Timón de Fliasia, filósofo escéptico del siglo 3 ane): que fue "autor de bello estilo, docta frase y hablar festivo".

--Dijo Demócrito "la verdad está escondida en lo profundo".

--Afrirma Antístenes (nota: fundador de la Escuela Cínica; Siglos V y IV ane) que ejercitaba y probaba variamente su imaginación, ya en la soledad, ya también retirándose a los sepulcros. Que regresado de sus viajes, vivió pobremente, como que había consumido en ellos cuanto tenía, y, por su indigencia, lo mantuvo su hermano Damasto; pero luego que se acreditó anunciando algunas cosas venideras (nota: por sus conocimientos teóricos en astronomía y en lo que hoy se llama meteorología), ya muchos lo juzgaron merecedor de honores.

--Habiendo una ley de que quien disipase su patrimonio fuese indigno de tener sepulcro en su patria, como lo supiese Demócrito, por no verse blanco de algunos envidiosos y sicofantas, les leyó varios de sus escritos y fue premiado con 500 talentos. Lo honraron con estatuas de bronce y habiendo muerto de más de cien años, su entierro fue pagado por el público.

--(Sobre el atomismo) Esto dijo Demócrito: "Los principios de todas las cosas son los átomos y el vacío, todo lo demás es dudoso y opinable. Hay infinitos mundos, sujetos a generación y corrupción. Que de lo que no existe, nada se hace; ni en lo que es nada se corrompe (nota: por supuesto que la concepción moderna sobre el origen del universo difiere de esta idea de Demócrito, o sea que nada puede crearse de la nada, que se parece más a la Teoría del Estado Estable –Steady State- del científico británico Fred Hoyle,que fue rechazada por la ciencia después que Edwin Hubble descubrió la Radiación de Fondo --Background Radiation-- que prueba que el universo tuvo su origen en un lugar y tiempo determinados; por supuesto que ni Leucipo ni Demócrito tenían forma de saber que los átomos podían dividirse porque ni siquiera supieron que estaban formados por núcleos de protones, neutrones, etc, y costras de electrones dando vueltas alrededor del núcleo a una velocidad superior a la de la luz, ni podían exponer lo de la desintegración del átomo original que provocó el Gran Estallido y el nacimiento del universo; pero con haber planteado la formación atómica de la materia ya en aquella época lejana, echaron las bases de lo que sólo pudo conocer la ciencia moderna) Que los átomos son infinitos –sigue diciendo Demócrito--, tanto en la magnitud como en el número o muchedumbre. Que se mueven en giro y van por el universo, con lo cual se hacen todas las concreciones de fuego, agua, aire y tierra, pues todas estas cosas constan de ciertos agregados de átomos, los cuales por su solidez son impasibles e inmutables. Que el sol y la luna son moles concretas de estos átomos llevados en giro; y lo mismo el alma, que no es distinta de la mente (nota: o sea del cerebro). Que la visión se hace por las imágenes que caen en nosotros. Que todas las cosas se hacen por necesidad, siendo el giro la causa de la generación de todo. Dios es una Menteque está en una esfera ígnea y es el alma del mundo (nota: breve análisis sobre esto en el acápite 3)

(Hasta aquí lo que dijo Diógenes Laercio sobre Demócrito)

2-. Una obra magistral

La asombrosa obra de Demócrito de Abdera abarca casi todos los campos del conocimiento. Escribió más de setenta libros sobre Física, Matemáticas, Geometría, Ciencias Naturales, Cosmología, Psicología --que, por supuesto, aún no se llamaba así--, Lógica, Zoología, Etica, Geografía, Hidrología, Fisiología ("Sobre la Carne"), Meteorología ("Causas Atmósfericas"), Literatura, Poesía, Música, Agricultura, Pintura, Navegación, Historia, Medicina ("Sobre la Fiebre y la Enfermedad de la Tos", "Juicio Médicos", "Sobre la Dieta"), Derecho ("Causas Legales"), Ciencia Militar ("Peleando con Armadura"), Gramática ("Sobre los verbos") y otras materias.

Nadie, ni siquiera Leonardo da Vinci, dominó tan amplias ramas del conocimiento, y lo hizo sin tener acceso a los adelantos científicos que ya había en la época del Renacimiento, sobre todo en Florencia, muy limitados entonces si se les compara con los de la actualidad, pero avanzados en relación a los de la época de Demócrito. Fue el genio mayor de la etapa más genial de la humanidad.

Veamos algo más sobre su obra:

A) Determinismo: Por el contrario de Sócrates y la filosofía posterior, Demócrito era determinista, o sea creía que todo era el resultado de leyes naturales que nada tenían que ver con la casualidad, sino con la causalidad. El universo, para todos los atomistas, está regido por leyes causales, o sea causas, no por casualidades. Todo es el producto de una causa anterior. El mundo es como es, en forma natural, y no tiene un propósito definido, ni un primer motor, como después diría Aristóteles. Todo debe ser explicado en forma mecanicista, o sea estrictamente material, con lo que rechazaban la posterior teleología de Platón y Aristóteles que planteaba que la Naturaleza tiene una causa final, a lo que se opone, por supuesto, el materialismo.

B) Las formas de la materia: Demócrito planteó que la materia depende de las formas y las conexiones de los átomos, de manera que los átomos de hierro son sólidos y fuertes y se mantienen unidos con ganchos que aseguran su solidez (recuerde el lector que los atomistas carecían de todo tipo de instrumentos para estudiar la microestructura de la materia y en ellos todo era teoría, elucubración); los átomos de agua son suaves y resbaladizos; los átomos de sal son cortantes y puntiagudos, debido a su sabor, y los átomos de aire son ligeros y giran. Así de sencillo aún planteaba Demócrito la naturaleza de los átomos

El modelo del átomo en Demócrito es un sólido que interactua en forma mecánica con otros átomos (al desconocer que la fuerza más poderosa de la Naturaleza es el electromagnetismo, Demócrito no podía entender que la fuerza de los campos eléctricos y magnéticos, de acuerdo a la mecánica cuántica, es la que determina la interacción de los átomos para formar la materia y su movimiento, y tenía que darle una explicación de acuerdo a sus conocimientos, o sea mecánica; a pesar de esto, no hubo una escuela filosófica que, con sus comprensibles limitaciones, se acercara más a la ciencia moderna que el atomismo)

C) El vacío y el movimiento: Demócrito planteaba, además, que debía haber mucho espacio entre los átomos, o sea el vacío, para que éstos pudieran moldearse e interactuar entre ellos. El concepto del vacío atomista era una respuesta a las ideas de Parménides, fundador de la Escuela Eleática y la lógica metafísica, y a las paradojas lógicas de su discípulo, Zenón de Elea, quienes se oponían a la idea del vacío y el movimiento porque para ellos el vacío era la nada y la nada no existe, y el movimiento depende no de que algo se mueva sino de la apreciación de nuestros sentidos sobre el movimiento. Los atomistas rechazaron ese concepto, afirmando que el movimiento existe porque es observable y, por lo tanto, tiene que existir el vacío para que los objetos se puedan mover de un lugar a otro. Esta idea lo mismo se puede adaptar a una hormiga que avanza, en el piso, de una losa a otra como a una galaxia que se traslada billones de kilómetros en la insondable extensión del universo.

D) Epistemología (teoría del conocimiento):Como que para Demócrito la percepción es subjetiva, el conocimiento de la verdad es imposible porque no se le puede juzgar a través de los sentidos. "O no existe la verdad o no es evidente para nosotros", decía. Llamó bastardo al conocimiento que se adquiere a través de los sentidos, y legítimo al que se llega a través de un proceso racional. El conocimiento bastardo es a lo que hoy llamamos los cinco sentidos: visión, oído, olfato, gusto y tacto. Cuando ya estos conocimientos no pueden lograr mayor información, entonces funciona el conocimiento legítimo a través de un proceso mental. Las impresiones que recibimos a través de los sentidos no se pueden probar. Sólo podemos interpretar la información sensorial y llegar a la verdad a través de la mente, porque la verdad está en el fondo de las cosas.

E) Moral y política

Algunas frases de Demócrito definen su pensamiento sobre cuestiones éticas y políticas. Decía:

--"Aquéllos que tienen el poder deben ayudar a los pobres de manera que no haya pesar ni aislamiento, sino camaradería, defensa mutua y acuerdo entre los ciudadanos".

--"La igualdad es noble en todas partes"; pero en la sociedad en que vivieron los atomistas y todos los demás filósofos de la Grecia antigua, la igualdad estaba muy lejos de ser real ya que existía la esclavitud –más de la tercera parte de la población de Atenas y otras ciudades-estados estaba formada por esclavos-- y las mujeres, los niños y los pobres, o sea los que no tuvieran un mínimo de propiedades, no tenían derechos –igual que sucedería en Estados Unidos muchos siglos después--; la grandeza de aquellos filósofos griegos no radicaba, por supuesto, en la justicia de la sociedad en que vivían, sino en la genialidad de sus ideas)

--"Hacer dinero no es inútil, pero hacerlo a través del delito y la maldad es la peor de todas las cosas".

--"La acumulación de dinero es avaricia".

--"La bondad no es innata, sino que sólo se logra a través de la práctica y la disciplina".

--"Se debe dominar la ira si se quiere ser racional".

3-. La idea correcta de Dios

Cuando Demócrito dijo que “Dios es una Mente que está en una esfera ígnea y es el alma del mundo” se estaba refiriendo a la mente, o sea al cerebro, como algo material, formado por átomos, no a nada espiritual, o sea metafísico; aunque no hubiera podido desarrollar la idea de las células ni, por supuesto, las neuronas. De la misma forma al decir “alma” se estaba refiriendo a una función física de la mente, no a nada que estuviese fuera de la mente, del cerebro, de la materia.

La interpretación que le daba al vocablo "Dios" no era en sentido espiritual, por cuanto para él el “espíritu” no existe ya que no hay nada fuera de la materia; de manera que todo lo existente es una manifestación de la estructura y el movimiento de los átomos.

Esa frase sobre "Dios", la "mente" y el “alma”, dicha por el filósofo más importante del atomismo, que es la única escuela filosófica de la Antigüedad con la que se identifica la Física moderna, es una manifestación inequívoca de que aceptaba la idea de Dios, pero sólo como un principio físico, material, atómico, y, por consiguiente, rechazaba el vocablo "ateo" --que ya había comenzado a usarse desde entonces--, ya que para él sí existía "Dios", o "los dioses", o sea la Física, la materia formada por átomos.

Es muy probable que como el concepto, más bien el mito, de "Dios" y "los dioses" ya estaba tan arraigado en el pueblo griego, y en todos los pueblos del mundo, civilizados o no, Demócrito y los atomistas, y de hecho todos los filósofos naturalistas, comprendieran que la solución no era erradicar el nombre de Dios, sino sustituirlo por la Naturaleza, la materia, el átomo; y ésa es la idea correcta que debemos tener hoy sobre el vocablo "Dios", una actitud positiva que sustraiga de las religiones el falso uso que han hecho de esa palabra al identificarla con un "Ser Supremo" o "Mente Cósmica" anterior al nacimiento de la Física, lo cual es algo tan extremadamente estúpido que parece mentira que haya que negarlo, no porque la ciencia haya mostrado su estulticia, sino porque siempre debió haberlo probado la razón más simple.

Todas las religiones le confieren a su “Dios”, o a su "Dios principal", la función de haber creado al universo. Esos dioses, por supuesto, no existen, pero sí existe el universo, por lo que la idea de un “Dios” creador del universo es correcta, lo que es falso es que ese “Dios” se halle fuera de la Naturaleza, o sea del mundo físico. No neguemos la idea de la creación del universo, simplemente digamos que no pudo ser un Dios sobrenatural, sino un fenómeno físico que sucedió dentro del mundo material. Entonces, llegaremos a la idea del verdadero Dios, o sea lo que creó la energía siendo energía, y comprenderemos que "Dios" es algo, no alguien. De todas las ideas que han llegado a esa conclusión, ninguna tiene más lógica que el Gran Estallido o Big Bang.

Quienes se consideran a sí mismos ateos pueden aducir, con razón, que el sentido etimológico de la palabra Dios entraña un "ser sobrenatural" que creó a la Naturaleza; pero es del todo posible que podamos hacer una pequeña revolución idiomática para sacar el nombre de Dios de la mentira, la sombra, la superstición y el miedo y colocarlo en el mundo de la verdad, el valor y la luz, o sea la ciencia.

En la palabra "Dios" hay eufonía; en la de "ateo", disfonía.

Pitágoras, que creó el concepto de la música de las esferas, habría oído algo así como una agradable nota musical en la palabra "Dios", y un sonido raro en la de "ateo".

Entre sus muchos libros, Demócrito escribió "Sobre la eufonía y el rudo sonido de algunas palabras"; sospecho que pudo referirse al agudo contraste fónico entre las palabras "Dios" y "ateo".

Dios es una inmensa fuerza física universal que actúa sin razonar, que no es buena ni mala, que no premia ni castiga, que creó sin emociones al ser emocional, que no actúa por reacción sino por mecánica, que nació y algún día morirá cuando desaparezca la energía.

Dios es, en su expresión más exacta, el átomo original, o élam, una octillonava parte más pequeño que el átomo actual, cuya explosión creó el caldo energético, incomprensiblemente compacto, que, al expandirse y enfriarse su extremo calor original, creó al universo.

Dios es, en fin, el Gran Estallido.

Leucipo y Demócrito no hablaban mucho de Dios, pero lo descubrieron