El Imperio de los Escándalos: dos siglos y medio de terribles wikileaks Imprimir
Domingo, 12 de Diciembre de 2010 23:13

El joven Washington: su crimen fue una de las causas de la Guerra de los Siete Años, que debió llamarse Primera Guerra Mundial.

Carlos Rivero Collado / Kaos en la Red

El primer gran escándalo lo dio el teniente-coronel George Washington al perpetrar, ordenar o permitir el asesinato del diplomático francés Joseph Coulon de Jumonville, que se hallaba prisionero.

1-. Chismes, no escándalos

Desde el primer momento en que leí algunas de las “revelaciones” de Julián Assange, en su portal WikiLeaks, sospeché que algo más allá de lo visible pudiera haber en todo eso, parecido al misterio de Osama bin Laden, quien, siendo el hombre más buscado de la historia, no ha podido ser localizado por un imperio cuyos satélites pueden leer, a inmensa altura, las letras más pequeñas de un periódico que alguien esté leyendo parado en una esquina con un palillo en la boca.

Un gobierno que tiene un gran adelanto en cibernética, pues se cree que fue el Pentágono el que desarrolló la internet para espiar a todo el mundo … ¿no va a tener la técnica para evitar que se filtren cientos de miles de documentos del propio Pentágono, la Cancillería y otros departamentos del Imperio?

Hace unos días, la terrorista nuclear en potencia Hillary Clinton (no olvidemos que hace dos años amenazó a Irán con “desaparecerlo del mapa” con bombas nucleares --”we would wipe Irán out from the face of the Earth”-- si atacaba con bombas convencionales a Israel), al hablar sobre los insultos que su Cancillería le hizo a varios gobernantes aliados, dijo, riéndose, que cuando llamó por teléfono a varios de esos mandatarios, éstos le dijeron que no se preocupara por las “filtraciones” porque ellos también hablaban pestes de los gobernantes estadounidenses.

Se están burlando del pueblo de Estados Unidos, que no es un pueblo estúpido, pero sí muy simple y ajeno a lo que sucede en el mundo --sobre todo a lo que sucedió--, porque está tan concentrado en vivir, y sobrevivir, en un sistema tan insensible y competitivo como éste, que cree en todo lo que le digan … porque es lo más fácil. Dudarlo requiere un ejercicio mental para el que estaría capacitado si le interesaran los problemas mundiales, pero como no le importan, porque no los conoce, cree en cualquier cosa, como, por ejemplo, que Iraq tenía armas de destrucción masiva o que diecinueve terroristas de aspecto árabe pudieron burlar las severas medidas de seguridad de cuatro aeropuertos con armas de fuego y caretas anti-gases aquel estruendoso 11 de septiembre.

Estados Unidos es el único país del mundo en que los estudiantes llegan a la universidad sin haber estudiado historia, geografía, literatura, filosofía, cívica y otras materias. No es culpa del pueblo, sino del sistema educacional de un imperio que lo mantiene ignorante en esas disciplinas para dominarlo mejor, para que crea que las guerras en las que vierte su sangre y paga con su trabajo son causas nobles, no monstruosa masacre ni calculada rapiña.

¿No será todo esto de los Wikileaks una trama del Imperio para aumentar la alarma mundial sobre el terrorismo y elevar aun más las inmensas ganancias del Complejo Militar-Industrial-Terrorista, que el buen pueblo trabajador tiene que pagar con sus impuestos, o sea con su trabajo?

Ahora vemos que el portal WikiLeaks acaba de 'revelar' una lista de industrias e instalaciones que el Imperio considera vitales para su seguridad nacional y quiere proteger, como oleoductos y centros de comunicaciones y transporte. Por supuesto que el Imperio va a aumentar las medidas de seguridad en esos lugares al costo de decenas de miles de millones de dólares que van a parar a la industria bélica y a las compañías de seguridad, baluartes suyos.

Estas burlas son parecidas a la que le hicieron a este pueblo con lo de Lee Harvey Osvald matando a Kennedy de dos tiros, desde la ventana de un depósito de libros, a ochenta metros detrás de la limosina presidencial. Una bala le entró por la nuca y la otra por la nuez, porque parece que, además de bala, una de ellas era un pequeño bumerán. Entonces, después de haber “asesinado' a Kennedy, el tonto de Osvald, en vez de salir huyendo a toda carrera de Dallas en coche, taxi, bus, tren, globo, caballo, asno, avestruz, patines o patineta, entró a un cine que se hallaba cerca del magnicidio para solazarse con una buena película, que estuvo viendo por un largo rato.

Esa patraña no la hubiera creído ningún otro pueblo del mundo, pero aquí se creyó. Es el país de Supermán, la Mujer Maravilla, Batman, el Súper Ratón, Rambo, los elefantes que vuelan, los tiburones vengativos, los patos millonarios, las princesas que resucitan, los conejos inmortales y los pericos que cantan operas.

Ante estos chismes de WikiLeaks no puede uno menos que preguntarse: ¿Por qué Assange le entregó todas esas "revelaciones", para que puedan manipularlas a su antojo, a cinco grandes medios capitalistas, en vez de revelar todo eso a través de los que dicen la verdad?

¿No es muy sospechoso que esas "filtraciones" vinculen a los narcotraficantes con los gobiernos de Irán, Venezuela y Nicaragua? ¿O que "digan" que algunos funcionarios del gobierno argentino temen que Cristina Fernandez pueda llevar al pais a la Revolucion? ¿O que infieran que la política dura de Bush con América Latina daba más resultados que la "suave" de Obama?

¿No es muy raro que Obama haya detenido cualquier investigación interna para identificar el origen de las filtraciones, o sea que, de hecho, las aprueba?

¿No será todo esto una cortina de humo para que el Imperio y los gobiernos de las otras potencias capitalistas pongan restricciones al uso de la internet y controlen esta absoluta libertad de expresión a nivel mundial que significa este medio?

The New York Times informó en su edición de ayer que varios hackers –piratas informáticos--atacaron con viruses los portales de varias compañías que habían suspendido los envíos de donaciones que a través de ellas se hacía a WikiLeaks, como MasterCard, Visa y PayPal.

Al ver esto, no puede uno menos que pensar que pudiera tratarse de una autoagresión del Imperio para justificar una agresión posterior no a WikiLeak, que en este caso estaría actuando de cómplice, sino a la internet en general con el fin de neutralizar este formidable vehículo.

Es posible que estas dudas no tengan base y que Assange sea un enemigo real del capitalismo y el imperialismo. En tal caso sería nuestro camarada y habría que defenderlo y protegerlo para que lo liberen lo antes posible y no le suceda nada después, como plantea, de buena fe, Manel Márquez, fundador de Kaosenlared, en su artículo más reciente; pero nada de esto está claro para mí, al menos por ahora, porque he vivido en este país por más de 45 años y me he pasado una parte de mi vida estudiando su historia en todos sus detalles y le conozco sus trampas, sus conspiraciones, sus autoagresiones, sus intensos y extensos crímenes, desde el que van a leer en este artículo, perpetrado por el creador del Imperio el 28 de mayo de 1754, hasta el que cometió el más ignorante de sus sucesores, el 11 de septiembre del 2001.

Mi mayor deseo es que Manel tenga razón en su optimismo sobre Assange y que los demás estemos equivocados. Sería lo mejor.

Ahora surge una muchacha allá en Suecia, cuyo rostro refleja todos los vicios del lecho y la droga, que dice que Assange la violó o la toqueteo o le apretó algo que ya le habían apretado muchas veces, y, entonces, se descubre que la muchacha tiene vínculos con la CIA. ¿No será éste otro truco para que se crea que Assange es enemigo de la CIA siendo, en realidad, uno de sus operativos? ¿O es un plan de la CIA para desprestigiarlo?

No veo que sea escándalo alguno que un hombre le haga el sexo a una mujer o a dos: ya en el mundo de hoy ni siquiera es escándalo que un viejo cojo se deje coger por un burro tuerto. Escándalo hubo cuando se descubrió que Bill Clinton se lo hacía a menudo a Mónica Lewinsky usando un tabaco, en la misma Casa Blanca, sobre todo porque nunca se supo si la pobre muchacha se había sentido feliz con un Churchill Supremo o triste con un minidutch.

Hay que esperar para ver cómo se desarrolla toda esta confusa maraña de "revelaciones" y se pueda desanudar un poco este curioso nudo gordiano.

Lo que más me asombra de todo esto es que tantas personas se hayan alarmado por esas 'revelaciones", con lo que prueban que no conocen la historia de un imperio que ha perpetrado miles y miles de grandes crímenes, no tonterías como las de WikiLeaks.

¿Quieren ustedes enterarse no de los chismes tontos, sino de los grandes escándalos del Imperio que tanto daño le ha hecho a tantos países y al suyo propio por tantos años y que ahora se convierte en el peor enemigo de la humanidad al ser el culpable principal del excesivo calentamiento global que puede acabar con la vida animal y vegetal sobre la superficie terrestre en un segundo de tiempo geológico?

Se los voy a contar, pero antes veamos algo que se debe aclarar.

2-. Imperio e imperialismo

Muchos historiadores dicen que el Imperio –el único que queda-- nació a partir de su guerra con España, en 1898, en que se expandió más allá de sus fronteras territoriales, invadiendo a varias naciones de ultramar. Eso es falso.

Estados Unidos de … América nació como un imperio supeditado aún al Imperio Británico, en 1763, y como imperio independiente, en 1783, después que el gobierno de Londres lo reconociera por el Tratado de París.

No estaría demás aclarar, por una cuestión de orden, o desorden, que el nombre América se comenzó a usar, a partir del 25 de abril de 1507, en que el cartógrafo alemán Martín Waldseemüller publicó, en Francia, varios mapas con el título de Introducción a la Cosmografía, y llamó así a las tierras del Nuevo Mundo con costas en el Atlántico sur, en honor del navegante florentino Amérigo Vespucci. El nombre se expandió unos años después al resto de Sudamérica, llegó al Caribe y Centroamérica a mediados y fines del propio siglo XVI, y sólo fue adoptado por los países que hoy se llaman Estados Unidos y Canadá a fines del Siglo XVII, unos 190 años después que lo usaran las colonias que se llamarían Argentina, Uruguay y Brasil. O sea que entre lo mucho que el gobierno de este país nos ha robado a los americanos, sobre todo a México, ha tratado de robarnos, también, el nombre, aunque sólo se lo han dejado robar quienes no han tenido el valor de defenderlo.

Hay que aclarar, también, la confusión que existe sobre el término “imperialismo”. Por supuesto que el tema requiere no unos cuantos artículos, sino un libro, que tal vez escriba antes de que la cruel biología convierta en ocaso mis auroras.

Para John A. Hobson –Imperialism, an Study; Londres, 1902--, el imperialismo surge cuando, a partir de la segunda mitad del Siglo XIX, el exceso de capitales en las grandes potencias industriales del mundo rebasan las fronteras nacionales, en las que ya no logran inversiones rentables, y se expande a otros países de menos desarrollo económico, para alcanzar mayores ganancias.

Esa etapa histórica es conocida como Segunda Revolución Industrial y comienza en 1870 con el gran desarrollo en las industrias química, eléctrica, siderúrgica y petrolífera, y se afianza, en 1878, en el Congreso de Berlín, en que se reunieron las grandes potencias europeas con el falso pretexto de decidir el destino del ya decadente Imperio Otomano, cuando en realidad lo que hicieron fue acordar el violento reparto del mundo subdesarrollado, comenzando en África.

En su obra “Imperialismo, fase superior del capitalismo”, Lenin elogia la obra de Hobson y plantea que la evolución del capitalismo conduce, inevitablemente, a una fase superior, la imperialista, que se caracteriza por la exportación de capitales, la creación de monopolios internacionales, la unión del capital bancario y el capital industrial que origina el capital financiero, la repartición del mundo por parte de los grandes capitales y su consecuente ocupación física por las grandes potencias capitalistas.

Después, ya en el Siglo XX, vendría el nuevo imperialismo, o neo-imperialismo, o sea la explotación económica de los países menos desarrollados por parte de las grandes potencias sin que incurra, para ello, su ocupación geográfica.

Sin restarle importancia a las obras de Lenin y Hobson, si el objetivo esencial del imperialismo es la explotación económica de otros países, ¿cuál, entonces, es la diferencia entre los hititas que salieron de Anatolia y ocuparon el norte de Mesopotamia, hace casi cuatro mil años, porque tenía tierras más fértiles, y el Imperio Belga que ocupó el Congo a principios del Siglo XX para explotar sus riquezas, y el Imperio yanqui, que invadió Iraq hace casi ocho años para ocupar una de las mayores reservas de petróleo del mundo?

¿Lo que movía al Imperio Español en el Nuevo Mundo era que su exceso de población –inexistente, por supuesto--, se expandiera a otras tierras y predicara las mentiras del Evangelio y los terrores del infierno … o que sus colonizadores explotaran sus riquezas, sobre todo oro y plata, y luego maderas preciosas, café, azúcar, tabaco y muchos otros productos igualmente valiosos?

¿Acaso no existía ya en la Roma antigua el dinero en forma de monedas de oro y propiedades que podían cambiarse por ellas, y no estaba ya, en parte, en manos del Estado y, en parte, de las familias más ricas? ¿No es eso lo mismo que existe hoy en los países capitalistas con la diferencia de que ahora las familias se llaman monopolios y los imperios, repúblicas?

¿No fueron imperialistas Atila, los moros que invadieron España, Carlomagno, Genghis Khan, los Médici, los Sforza y Catalina la Grande? ¿No era el lucro, acaso, lo que los movía? ¿Y lucro e imperialismo no es lo mismo?

¿No son igualmente imperialistas el rey hicso Sakir-har, que invadió Egipto buscando la generosidad agrícola del Nilo, y fundó su Décimoquinta Dinastía, hace más de 3,500 años; el tejano Bush, que hace unos pocos años invadió a Iraq para robarle su petróleo, y el hawaiano Obama que, hace unos días, fue a Afganistán, con el vice-sionista Biden, para prolongar la masacre del pueblo afgano y aumentar las ganancias de la industria bélica?

El término imperialismo no pudo ser creado por Hobson ni Lenin porque ya existía desde hacía miles de años. Lo que ellos crearon fue la aplicación del término imperialismo a la etapa en ya existía un desarrollo económico mucho más avanzado que en la Antigüedad y aun que medio siglo antes. En todo caso debieron llamarle imperialismo contemporáneo, no sólo imperialismo.

El imperialismo es tan antiguo como el egoísmo.

3-. El origen real de un imperio

Este país se convirtió en imperio –unido aún al británico, pero en varios aspectos ya casi independiente--, en 1763, desde el momento en que las trece colonias que después se llamaron Estados Unidos, comenzaron a explotar las riquezas de las tierras que habían pertenecido a la sección oriental de la Nueva Francia.

Aquella primera guerra mundial que se peleó en cuatro continentes, no en tres como la de 1914-18, y fue conocida como Guerra de los Siete Años –1756-63--, tuvo su antecedente inmediato, dos años antes, en la Guerra Francesa e India --French and Indian War-- , o Gran Guerra por el Imperio --Great War for the Empire--.

A mediados del Siglo XVIII, el Imperio Francés poseía Canadá, con excepción de Alaska, que pertenecía a Rusia, y todo el centro del país que después sería llamado Estados Unidos de América, desde las Montañas Rocallosas hasta las Montañas Appalachias, cubriendo la extensa y fértil región que se halla a ambas orillas del Mississippi. A todo ese territorio, incluyendo Canadá, se le llamaba Nueva Francia. En total tenía más de doce millones de kilómetros cuadrados, los que, con otras posesiones en Asia y el Caribe, hacían del francés el segundo imperio más extenso del mundo, después del español.

España poseía la Florida y casi todo el oeste del país, menos la zona al norte de California, a la que se llamó Oregon Territory.

El Imperio Británico sólo tenía en Norteamérica la zona costera al este de las Appalachias, desde Georgia hasta Maine. Este territorio estaba organizado en trece colonias, cada una con un gobernador nombrado por la corona británica. Maine y Vermont formaban parte de otras colonias.

De los 9.530,000 kilómetros cuadrados que hoy tiene Estados Unidos, el Imperio Francés poseía 3.7 millones, el Español 2.6 m., el Ruso 1.5 m.; el Británico 1.2 m., y los 530,000 km2 restantes pertenecían al Territorio de Oregón y a otras tierras que no habían sido ocupadas por las potencias europeas. Hawai era un país libre y feliz, amenazado por el terror de los volcanes, no por el del Imperio.

En los extensos territorios ocupados por el Imperio Francés, incluyendo Canadá, sólo vivían unos 60,000 colonos blancos, algunos miles de esclavos negros y una cifra indeterminada de nativos a los que, erróneamente, se llamaba indios, y que se cree que pudiera haber sido de varios cientos de miles. En las tierras británicas vivía más de un millón de colonos blancos, y varios cientos de miles de esclavos y nativos.

La mayoría de los nativos apoyaba a Francia; sólo las tribus de la Confederación Iroquí ayudaban a Inglaterra y sus colonias. Los blancos poseían las armas de guerra, los esclavos estaban desarmados y los nativos peleaban con armas primitivas, o sea hachas, arcos y flechas. De acuerdo al número de habitantes por kilómetro cuadrado, las colonias británicas tenían uno por km2, mientras que en las francesas era de uno por cada 216 km2. O sea que el poderío británico era compacto; el francés, difuso. Francia era, entonces, la primera potencia militar del mundo; pero Inglaterra dominaba los mares, o sea que podía abastecer a sus colonias mucho mejor que Francia a la que, además, podía bloquear por mar y destruirle sus naves, evitando que pudiera llevar hombres, pertrechos de guerra y mercancías a sus colonias de América.

Francia había construido una serie de fuertes militares para proteger su territorio de las incursiones de las colonias inglesas que querían expandirse más allá de las Appalachias.

Las colonias inglesas habían organizado sus milicias no sólo para proteger sus territorios, sino para invadir las tierras francesas. La más fuerte y organizada era la de Virginia, entonces la colonia más rica y poblada de Norteamérica, pues la principal fuente de riqueza era, entonces, la agricultura, cuando aún la industria empezaba en Inglaterra y Alemania, en los inicios de la Revolución Industrial.

Uno de los jefes de estas milicias era un joven que había abandonado la escuela en segundo grado de primaria y se había hecho agrimensor por su cuenta. Se llamaba George Washington y, por lo visto, poseía más cualidades para la matanza que para la enseñanza, pues a los 22 años de edad ya era teniente-coronel de la milicia de Virginia. Fue, entonces que, en mayo de 1754, el gobernador Robert Dinwiddie le ordenó invadir territorio francés, o sea una de las partes integrales de la Nueva Francia.

4-. Guerra a la paz

Un mes antes, el diplomático francés, nacido en Quebec, Joseph Coulon de Villiers –quien pasó a la historia como héroe y mártir de Francia, con el nombre de Sieur de Jumonville y, también, con el de Joseph Coulon de Jumonville— había llegado al Fuerte Duquesne, que se estaba construyendo en la conjunción de los ríos Ohio y Allegheny, al este de lo que es hoy la ciudad de Pittsburgh, parte entonces de la Nueva Francia, con la misión pacífica de hacer contactos con la milicia de Virginia para pedirle que abandonara territorio francés y regresara a su colonia al este de las Appalachias.

El 23 de mayo, después de enviarle a Washington dos emisarios para que concertaran una entrevista con el propósito de llegar un acuerdo de paz, Jumonville salió del fuerte hacia el sureste con un destacamento de 35 soldados. Era ampliamente conocida la orden del Gobernador de Nueva Francia de que las tropas francesas no atacasen a las británicas que habían invadido su territorio a no ser que fueran atacadas primero.

Unas semanas antes, en su marcha hacia el noroeste, Washington recibió el apoyo de Tanacharison, jefe de la tribu Séneca, perteneciente a la Confederación Iroquí, quien sería conocido como Half King o Medio Rey.

No existía, a la sazón, un estado de confrontación entre Francia e Inglaterra y la orden del gobernador de Virgina a Washington era ajena a los mandos militares del Imperio Británico y al rey Jorge II, segundo monarca de la Casa Hanover.

A las 8 de la noche del 27 de mayo de 1754, Half King descubrió el lugar en que el grupo de Jumonville había acampado y le envió un mensaje a Washington. El cacique tenía doce guerreros y Washington, cuarenta milicianos. Ambos acordaron atacar a Jumonville y sus acompañantes mientras dormían.

Los guerreros de Washington y Half King se situaron detrás de unas rocas, frente a los soldados franceses que dormían en tiendas de campaña y algunos a la intemperie, sobre la tierra.

A las seis de la mañana, cuando Jumonville y los soldados aún dormían, y dos centinelas cuidaban el campamento, Washington dio la orden de atacar. Pasaron a cuchillo a los centinelas y le dispararon a quienes dormían en las tiendas de lona. El pérfido ataque fue breve: duró diez minutos. Doce franceses pasaron del sueño breve al eterno, dos quedaron heridos, entre ellos Jumonville, y veintiuno fueron capturados. Las tropas de Washington y Half King tuvieron un muerto, según se cree uno de los milicianos de Virginia que se tropezó mientras avanzaba corriendo para matar a los hombres dormidos, y se dio un fuerte golpe en la cabeza con la punta de una roca.

Fue una masacre, no una batalla. La primera de las tantas que ha perpetrado y seguirá perpetrando el Imperio.

Washington comenzó a interrogar a Jumonville. De repente, Half King se situó detrás del diplomatico francés y alzó su hacha tomahawk

El que quiera saber lo que le pasó a Jumonville que me lea el viernes que viene … y que me disculpen por convertir esto en una película de suspenso.

Última actualización el Lunes, 13 de Diciembre de 2010 02:02