El zarpazo del terror Imprimir
Sábado, 26 de Marzo de 2011 03:32
El Imperio y sus cómplices han matado niños en Sirte y Sebha, Libia, como éstos que fueron asesinados por decenas de miles en el Oriente Medio y Gaza.El Imperio y sus cómplices han matado niños en Sirte y Sebha, Libia, como éstos que fueron asesinados por decenas de miles en el Oriente Medio y Gaza.

Carlos Rivero Collado en Kaos en la Red

El golpe terrorista del Imperio y sus aliados en Libia, y El Diario de la Historia sobre seis genios que sufrieron el terror de Napoleón: Lamarck, Volta, Cavendish, Priestley, Lavoisier y Jenner.

Las victorias han de conseguirse sin sangre –Pítaco

Como de costumbre, veamos algo de hoy antes de ir al ayer:

1-. LA GUERRA PIRATA

Después de una semana de haber comenzado la agresión imperial a Libia y de cientos de informaciones y artículos dedicados a relatar todos los detalles del crimen, nada es lo que pueda decir ya que no se haya dicho, pero creo que puedo aportar un par de ideas, tal vez no del todo inútiles, sobre esta nueva guerra.

No es la primera vez que el Imperio bombardea al país que hoy se llama Libia y le asesina a sus ciudadanos. A partir de 1801, sostuvo dos guerras contra el sultanato otomano, aunque de hecho independiente, de Trípoli –y, en parte, también, contra los sultanatos que hoy se conocen como Marruecos, Argelia y Túnez-- con el apoyo, al igual que ahora, de Francia y Gran Bretaña, entonces los imperios más poderosos del mundo.

Gobernaba este país Thomas Jefferson, el hombre de las leyes que tantas de ellas violó. Los dos viejos imperios y el nuevo acusaban a los sultanatos de ejercer la piratería en el Mediterráneo y el Atlántico y eso, por supuesto, no lo podían consentir. La piratería, o sea el despojo de la riqueza ajena, es prerrogativa de los imperios, porque de eso se trata, en esencia, esta guerra pirata: el robo de una riqueza, en este caso el petróleo de Libia.

El mundo entero condena esta criminal intervención en los asuntos internos de una nación soberana, con excepción de esa cofradía terrorista, cobarde y diabólica que forman los gobernantes de los países capitalistas más desarrollados para los que la vida humana no tiene valor alguno siempre que puedan agredir a los demás.

2-. LOS CóMPLICES

En esta ocasión, el terrorismo capitalista ha contado con la complicidad de los gobiernos de Rusia y China, que actuaron con tozudez y cobardía en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas porque tenían que haber previsto que los gobiernos de Estados Unidos, Francia e Inglaterra no iban a respetar la letra de la Resolución 1973.

Ahora vemos, con igual sorpresa, que 336 de los 340 miembros del Congreso de Diputados de España aprueban la entrada en la guerra, y el antisocialista Zapatero ofrece, con entusiasmo, bases, barcos y aviones para la masacre. (Desde hace muchos años me he opuesto a la desmembración de España, pero si ésta es España, con un jefe de gobierno que actúa como lacayo imperialista y un 99% de sus legisladores votando por la guerra de las naciones más poderosas del mundo contra un país de menos de seis millones de habitantes, entonces sería mejor para los pueblos de la península convertirse en naciones independientes, como Cataluña, País Vasco, Andalucía, Galiza, Aragón, Asturias, Valencia, Extremadura, Islas Canarias, Castilla La Mancha, Castilla y León, Islas Baleares, Cantabria, Murcia ... y lo que falta, creo que son La Rioja y Navarra. Pequeñas naciones con gobiernos sensibles serán mejores que una sola nación de infame gobierno, y así el monarca fascista que tanto le gusta visitar la Casa Blanca pudiera realizar, por primera vez en su vida, un trabajo productivo, como recoger naranjas en la huerta de Valencia)

La Francia del sarnoso Sarcozy no es la de Pasteur, Lamarck, Becquerel, Madame Curie ni Charpak. Es la Francia de la alcantarilla, pero no la que atravesó Jean Valjean con Mario a cuestas aquel día glorioso de la explosión revolucionaria.

El Imperio y sus secuaces han actuado con suprema soberbia, probando, una vez más, que se creen dueños absolutos del mundo.

3-. LA VORACIDAD DE LOS IMPERIOS

Muamar Gadafi cometió graves errores. Si se hubiera mantenido firme en su actitud de los primeros años de la Revolución y no hubiese buscado la amistad de las potencias capitalistas, hoy no habría guerra en Libia.

Hay que estar frente a los imperios. Acariciarlos, como si fuesen muñecos de peluche, es fatal. Los imperios carecen de ternura: sólo tienen apetito. Son más voraces que los tiburones, pero éstos, al menos, son tiernos con sus crías.

El conflicto de Libia era, hasta el bombardeo imperial, una rebelión estrictamente nacional, aparte de la ayuda exterior que puedan haber recibido los rebeldes. Libia no ha invadido a ningún país, ni siquiera ha intervenido en sus asuntos internos como, desde 1794, viene haciendo, sin tregua, en casi todos los países del mundo, el gobierno de Estados Unidos.

Si había razón para invadir a Libia y destruirle, una vez más, su hogar a Gadafi porque su gobierno usó la fuerza que la Constitución del país le confiere para oponerse a una rebelión armada, entonces Inglaterra y Francia tenían derechos de bombardear a la Casa Blanca, en 1861, cuando los Estados del sur se rebelaron; y Brasil podía haber destruido la Casa Rosada cuando la rebelión de Yrigoyen en 1930, y aviones yanquis podían haber destruido Miraflores cuando la rebelión contra Chávez, en el 2,002, y así sucesivamente.

La Carta de la o­nU declara que ningún país tiene derecho a agredir a otro a no ser que éste haya agredido a aquél, o sea en defensa propia. ¿A qué país amenaza Gadafi?

4-. LA INTRIGA SIONISTA

Desde el comienzo de la rebelión, el 16 de febrero, se inició una gran campaña contra Gadafi por parte de la prensa corporativa de las potencias capitalistas, propiedad, en gran parte, de judíos sionistas o controlada por éstos o por gentiles sometidos al sionismo. La opinión pública mundial sigue siendo bombardeada, hora tras hora, con informaciones, en su mayoría falsas, que dicen que la rebelión tiene el apoyo de todo el pueblo y acusan al gobierno libio de supuestas masacres de la población civil. Este barrage noticioso ha creado tanta confusión que hasta camaradas de la izquierda antimperialista y anticapitalista condenaban, en principio, a Gadafi.

La prensa sionista ejerce o trata de ejercer el dominio de la opinión publica, sobre todo la que es tan ignorante sobre lo que sucede en el mundo, como la de Estados Unidos.

El gobierno de Israel ha aprovechado toda esta intensa cortina noticiosa sobre la guerra de Libia y la catástrofe del Japón para asesinar, una vez más, a los niños de Gaza, como los cuatro adolescentes que jugaban fútbol y murieron –además de otros doce civiles inocentes-- destrozados por las bombas de uno de los gobiernos más infames y terroristas de la historia.

5-. LA VíCTIMA

El otro aspecto de esta guerra es el daño que le causa al pueblo de Estados Unidos, que es el que mantiene con su trabajo toda esta inmensa locura. El Imperio se prepara para gastar muchos miles de millones de dólares en esta nueva guerra –el primer día de los ataques gastó 168 millones--, encima del casi trillón de dólares que han costado las guerras del Oriente Medio, y el Pentágono solicita para este año fiscal un presupuesto de 708,300 millones de dólares. Mientras tanto, el pueblo estadounidense sigue perdiendo sus empleos, negocios y hogares, la Cámara rechaza la limitada reforma al plan de salud, se rebajan o eliminan los presupuestos que estaban destinados a los hospitales, universidades, instituciones culturales y artísticas, centros de ayuda a los desamparados, centros de cuidado infantil, desayuno escolar y otros programas sociales. Asimismo, la educación primaria y secundaria siguen siendo en extremo deficientes, las calles se llenan aun más de desamparados, las prisiones se inundan de convictos que lo fueron porque no tuvieron una adecuada defensa legal, y la droga se apodera de una juventud sin rumbo ni cultura que prefiere escapar de este mundo, aunque sea por un rato, que vivir todo el tiempo en él.

Vayamos, entonces, a una breve síntesis sobre la vida y la obra de seis genios de las ciencias que tuvieron que sufrir, hace dos siglos, el terror de otro imperio:

6-. MIENTRAS NAPOLEóN MATABA Y DESTRUíA ...

El Diario de la Historia, París, 22 de junio de 1815. Mientras este guerrero que hoy llora su derrota en Waterloo sacrificaba a millones de personas, otros seres humanos honraban al mundo salvando millones de vidas. Son los grandes hombres de paz de esta época guerrera. Unos han muerto, otros están aún entre nosotros. Éstos sí son seres humanos: los únicos héroes de esta era siniestra.

Mientras Napoleón no ha decidido aún si mantiene la corona o abdica en favor de su pequeño hijo, y se halla recluido en el Palacio de las Tullerías, recordemos a esos hombres de paz que dignificaron a la humanidad cuando él la escarnecía.

A) CHEVALIER DE LAMARCK

Nació en París el 15 de agosto de 1744. Tiene ahora setenta años. En estos tiempos en que los guerreros martirizan a muchos pueblos para imponer su poder, este humilde hombre de paz, uno de los mayores biólogos y botánicos del mundo, vive aquí en París, pobre, solitario, enfermo, abandonado, casi ciego.

Su gran contribución a las ciencias es su descubrimiento de que las plantas y los animales cambian de forma para adaptarse al medio ambiente, apoyando la idea de la evolución que fue enunciada desde la Antigüedad por varios filósofos griegos.

Lamarck plantea que “el tamaño y función de los órganos es proporcional a su uso”. Dice que todos los animales evolucionaron a partir de formas microscópicas de vida en cientos de millones de años a través de mejoramientos progresivos, oponiéndose, por supuesto, al mito de la Biblia.

Ha hecho una gran contribución a la anatomía comparada, que ya había sido estudiada por Leonardo da Vinci.

Es el máximo exponente de la zoología invertebrada y la herencia de las características adquiridas, y el primero que ha intentado predecir la temperatura.

Si Napoleón hubiese seguido a Lamarck, a quien pudiera considerarse el co-fundador de la meteorología, con Luke Howard, quizás hubiera sabido que iba a llover en la madrugada del domingo en el área de Waterloo y ahora estaría bebiendo champaña en Bruselas, no llorando lágrimas de sangre en París.

B) ALESSANDRO VOLTA

Nació en la bella ciudad lacustre de Como, Italia, el 18 de febrero de 1745. Hoy, a los setenta años de edad, vive, otra vez, en su ciudad natal, pero no retirado, sino muy activo en diversos proyectos científicos.

Basado en los experimentos que Luis Galvani realizó al disecar una rana común, Volta produjo, por primera vez, una corriente mantenida de electricidad. La Pila Voltaica, así se llama, está hecha de discos secos de plata y zinc unidos a discos de cartón humedecidos con agua salada, ordenadas de esta forma: plata-cartón-zinc-plata-cartón-zinc, etc.

Se cree que el descubrimiento de Volta pudiera revolucionar la industria a medida que la energía producida por la electricidad se aplica a la misma.

Estudió la química de los gases y descubrió el metano. Fue profesor titular de la Universidad de Pavía por 25 años.

Cuando los insolentes guerreros envilecen la vida humana, este hombre bueno y humilde usa de la Naturaleza su fuerza mayor, el electromagnetismo, para beneficiar a la humanidad.

C) HENRI CAVENDISH

Nació en Niza, Francia, en 1731, y murió en Inglaterra, en 1810, a los 79 años, solitario y sin el cariño de nadie porque toda su vida había sido misántropo y, aun más, misógino.

Fue un genio que hizo varios de los mayores descubrimientos en la historia de las ciencias. Descubrió el hidrógeno y el nitrógeno y la composición del aire y el agua.

Para él todas las cosas contenían una substancia combustible llamada flogistón. Cuando esta substancia se quema, el flogistón aparece; cuando deja de quemarse, desaparece. Combinando pedazos de hierro, zinc y estaño con ácidos sulfúricos y clorídricos, creó este aire, llamado después por Lavoisier oxígeno.

Descubrió que dos volúmenes de hidrógeno y uno de oxígeno crean agua. Planteó que, al menos, el 20% del aire que respiramos está hecho de lo que después se llamó oxígeno. Dijo que la lluvia cae a tierra como fertilizante cuando el oxigeno se expande con el hidrógeno a causa de una chispa eléctrica, descubriendo, de tal forma, el nitrógeno.

Fue el primero que midió la fuerza de la gravedad entre dos cuerpos y estableció la densidad de nuestro planeta.

Determinó, además, que el 1% de nuestro aire se compone de argón. Finalmente, hizo grandes contribuciones en electricidad.

D) JOSEPH PRIESTLEY

Nació en Leeds, Inglaterra, en 1733, y murió en Pennsylvania hace o­nce años, en 1804. Realizó numerosos trabajos sobre electricidad. Descubrió el ácido hidroclorídrico, el óxido nitroso y el bióxido de sulfuro. Dijo que las plantas invierten el proceso de la respiración y mantienen fresca la atmósfera. Planteó que si hay suficiente oxígeno al quemarse el carbón, se crea bióxido de carbono, pero si no hay oxígeno entonces se crea monóxido de carbono que es un gas muy nocivo y puede ser mortal.

En Filosofía, Priestley trató de combinar teísmo, materialismo y determinismo. Hizo grandes contribuciones a la pedagogía y la gramática inglesa. Fue uno de los máximos exponentes de la Revolución Química.

Su apoyo a la Revolución Francesa y al materialismo filosófico lo obligaron a huir de Londres hacia Estados Unidos, después que una turba le dio candela a su casa y a la iglesia de la que era clérigo. Pasó los últimos diez años de su vida en Estados Unidos.

E) ANTOINE DE LAVOISIER

(Aunque Lavoisier murió cinco años antes de que Napoleón asaltara el poder en Francia (9 de noviembre de 1799: 18 Brumario), podemos incluirlo en esta era violenta que surge con la Toma de la Bastilla, que, en rigor, fue mucho menos violenta que la tiranía impuesta por los reyes de Francia, desde Hugo Capeto, hace 18 siglos, en que la nobleza, el clero y la aristocracia tenían todas las riquezas y el pueblo todas las miserias)

Lavoisier nació en París el 26 de agosto de 1743, y murió en la guillotina, en la época conocida como el Gran Terror, el 9 de mayo de 1794.

Marat lo acusó de robar los dineros del pueblo cuando era Colector General de Luis XVI y, a pesar de que aquél fue asesinado a las pocas semanas, Lavoisier fue arrestado unos meses después y enviado a la Torre.

Mientras algunos líderes prominentes de varios países intervenían en su favor, el presidente del tribunal que lo condenó a muerte exclamó:

--La República no necesita de genios.

Lavoisier es el padre de la Química moderna. Planteó que “la materia no se crea ni se destruye, sólo se transforma”. Fue el primero que obtuvo el oxígeno, descubierto por Priestley, en un laboratorio.

Quemando un diamante en oxígeno puro, obtuvo bióxido de carbono, probando que el diamante y el carbón son lo mismo. Estableció el método para probar el metabolismo basal. Encontró el origen del calor corporal de los seres orgánicos. Basado en los trabajos de Henri Cavendish, creó el hidrógeno en un laboratorio. Inventó varios métodos para incrementar la productividad agrícola. Ayudó a formar el sistema métrico y expuso la primera y extensa lista de los elementos. Fue sabio en Química, Fisiología, Agricultura Científica, Economía, Gobierno y Educación Pública.

F) EDWARD JENNER

Nació en Inglaterra, en 1749. Tiene ahora 66 años y vive en Gloucestershire. Es el médico genial que ha descubierto la vacuna contra la viruela, lo que pudiera salvar millones de vidas en todo el mundo.

Jenner sabía que algunas enfermedades sólo se podían contraer una sola vez en la vida. Al crearse un método por el cual cierta enfermedad debilitada es contraída por un ser humano, especialmente durante su niñez, queda inmune a una forma más fuerte, y quizás fatal, de esa enfermedad. Esto ya se había hecho en el Oriente, pero mucha gente moría porque el método usado tenía muchas fallas.

Descubrió el proceso de debilitar los gérmenes de la viruela, creando, de esa forma, no sólo la vacuna contra esta enfermedad, sino, además, el principio científico por el que se han de crear las vacunas del futuro, logrando, con ello, quizás, el mayor beneficio que se le ha hecho a la especie humana.

Millones de personas murieron en Europa, el siglo pasado, a causa de la viruela.

Mientras las fuerzas satánicas de la guerra destruyen millones de vidas, Jenner se ha convertido en el primer benefactor de la humanidad

Próximo tema de El Diario de la Historia: Huyen de Roma los asesinos de César.

Última actualización el Miércoles, 30 de Marzo de 2011 22:51