Los Centros Sociales en el estado español Imprimir
Miércoles, 08 de Febrero de 2012 20:20

A las Barricadas

En Alasbarricadas publicamos hace meses un mapa que hace las veces de directorio de centros sociales (okupados o no), ateneos, centros de estudios, fundaciones, bibliotecas sociales, librerías y otros espacios de carácter anti-autoritario. Se trata de crear un listado exhaustivo de iniciativas libertarias destinado a convertirse en una herramienta más del movimiento libertario (o de los diferentes movimientos anti-autoritarios).

Es importante que la gente que comienza a tener curiosidad por el anarquismo o inquietudes sociales, tenga lugares de referencia en los que encontrar anarquistas. Sin embargo, la propia variedad del anarquismo ibérico actual, hace difícil catalogar o localizar muchos espacios. Por ello el directorio es lo más amplio posible, sin ánimo de excluir a nadie, intentando que cada persona pueda encontrar y desarrollar sus afinades.
 
Pero también estos mapas sirven para realizar análisis en base a los datos que aportan. Probablemente uno de los resultados colaterales del movimiento del 15M, del 2011, haya sido la cantidad de okupaciones que sus diferentes asambleas han llevado a cabo. Estas okupaciones han afectado incluso a territorios anteriormente libres de okupaciones, extendiendo esta práctica. Además de Madrid y Barcelona, las okupaciones del 15M se han desarrollado por Zaragoza, Cuenca, Murcia, Vigo, Burgos, Oviedo, Palma o León. No sabemos en qué pararán estas nuevas okupaciones, pero no podemos negar que es positivo que hayan adoptado la práctica de la acción directa.
 
Algunas son okupaciones simbólicas, flor de un día, otras están destinadas a viviendas, pero más de una se convertirá en centro social de barrio. Quienes llevamos ya años en temas políticos habremos leído otras veces comunicados sobre las intenciones de un centro social okupado cualquiera. Por muy del 15M que sean, las intenciones de ser un centro social de “barrio para el barrio”, que realice “actividades para lxs vecinxs”, así como que sea un “lugar de encuentro”... son idénticas a las de los centros sociales de los 90.
 
Hablando del fenómeno de la okupación observamos diferentes contextos en el estado español. Por ejemplo, de todxs es sabido que en Euskal Herriak juegan en otra “Liga” ya que hay gaztetxes okupados casi por todas partes. Solamente en Bilbo ciudad hay cerca de una decena. Se cumple, más o menos, la idea de un “centro social en cada barrio”. Influye mucho el contexto político, claro está. De hecho la mayoría de los gaztetxes orbitan en torno a la izquierda abertzale de una forma más o menos abierta. En otros casos son más hippies, con menos contenido político, y en otros incluso autónomos o libertarios. Como muestra de la fuerza de este movimiento okupa autóctono está la respuesta al desalojo de Kukutza III, en Bilbo, produciéndose la manifestación en favor de la okupación más grande de los últimos años (probablemente) de Europa. De todas formas en Iruña se ha dado un descenso acusado, pasando de 10 a 1 (el de Zizur Nagusia) en los últimos años, fruto de una brutal represión.
 


7000 personas se manifestaron en defensa de Kukutza el dia del desalojo
 
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En la ciudad de Barcelona se cumple también esa frase de “en cada barrio un centro social”. Es posible que incluso en cada barrio existan varios. Según la hoja mural del Info Usurpa, en toda la ciudad hay unos 24 CSOs, a los que habría que sumar los que realizan actividades propias de vez en cuando y que no aparecen en el Usurpa. Por si fuera poco, habría que sumarle otra decena de ateneos y bibliotecas sociales de inspiración algo más explícitamente libertaria. Fácilmente habrá unos 40 centros sociales (incluyendo ateneos y demás) en la ciudad (pero no todos con actividad diaria). En la pasada década se ha consolidado la okupación, atrayendo a numerosos jóvenes (y no tan jóvenes) que venían a la ciudad de todas partes. En algunos barrios la okupación ha sido endémica, como en Vallcarca o Poble Nou. Ahora se da un poco por todas partes, en especial (además de en esos barrios) en el Carmelo, Sant Andreu, Sants, Horta, Clot, Raval... Se ha perdido la fuerte presencia que hubo en Gràcia en otros tiempos, pero ésta se ha trasladado a otros barrios.
 
Pero el fenómeno de la okupación se ha extendido por Cataluña entera. Predominan por número los CSOs de las ciudades industriales de los alrededores de Barcelona como Molins de Rei, L'Hospitalet, Cornellà, Viladecans, Castelldefells, Santa Coloma, Badalona, etc. Aunque también se observa cierto desplazamiento de okupas hacia la vecina Sierra de Collserola (a tiro de metro o tren) en los municipios de Sant Cugat, Cerdanyola, Montcada, La Llagosta... Kan Pasqual y Can Masdeu abrieron la veda de las okupas rur-urbanas, con un pie en la ciudad y otro en el campo. Esta idea se ha extendido a otros CSO de los alrededores de Barcelona.
 
Y por supuesto también en el resto de Cataluña, como en Tarragona, Reus, el Baix Llobregat, Barcelonès Nord, Sabadell, Terrassa, Manresa, Cerdanyola, Girona, Figueres, Lleida, y un largo etcétera. Probablemente existan ya tantos CSO activos fuera de Barcelona como dentro. Muchas veces se produce una “emigración okupa” desde Barcelona hacia los pueblos y ciudades más pequeñas. En otras es la propia gente emigrada desde estos pueblos, que al participar en el movimiento okupa de Barcelona, al retornar a casa decide okupar.
 
El problema que puede llevar asociado tanto centro social es la creación de cierta “cultura del chiringuito”. Es decir, que la militancia se encierre en su centro social produciéndose una incomunicación con los demás centros sociales (de incluso su propio barrio), sin llegar nunca a coordinarse para llevar a cabo una acción común efectiva políticamente. Así, se podría dar que, a más centros sociales más dispersión de la militancia. Y es que gestionar un espacio cuesta mucho esfuerzo. Especialmente si se entra en la dinámica de juicios, desalojos, okupación, habilitación del espacio, vacaciones estudiantiles... que puede llevar a desactivar militantes sociales durante meses hasta que tienen su espacio propio en marcha otra vez.
 
En los años 30, según datos de Pere Solà, había en Cataluña unos 200 ateneos obreros. Hoy en día el número de centros sociales y ateneos – aunque nos pueda sorprender – será no mucho menor de esta cifra (unos 70 entre centros sociales okupados y ateneos, otros 50 del movimiento independentista catalán y otros 20 o 30 sin definir ideológicamente). Pero mientras que en los años que iban desde 1910 al 1939, en cada ateneo había 100, 200 o 500 personas asociadas, hoy en día en cada centro social existe un grupo de afinidad que lo gestiona y como mucho algunos grupos más que le dan uso. Es decir, que si tiene éxito, el centro social tendrá una veintena de personas llevándolo, o si contamos los simpatizantes pasarán por el CSO u ateneo unas 50 o 70 personas (que no está mal, claro). En resumen, que si en los años 30 el fenómeno del ateneísmo obrero movía cifras de decenas de miles de socios y militantes, hoy en día son solo unos cuantos cientos de personas y algunas miles de simpatizantes.
 
Entre las necesidades a corto plazo está la coordinación de los centros sociales pertenecientes a la misma tradición ideológica (por ejemplo, los CSO más explícitamente libertarios con los ateneos anarquistas) y la generación de espacios comunes intergeneracionales en los que se transmitan conocimientos y se dé un proceso de formación política de las nuevas generaciones (para que no tengan que “reinventar la rueda” una vez más y caer en los mismos errores que las generaciones pasadas).
 
En tanto a lo que se conoce como “movimiento okupa”... En la okupación barcelonesa ya no predomina el ambiente anarko-punk del pasado, que hacía que la okupación tuviera una cierta coherencia estética e ideológica, sino que ahora se dan muchas variantes con muchos matices políticos y estéticos, que imposibilita que los nuevos okupas se identifiquen políticamente como pertenecientes al mismo movimiento. Las hay independentistas, comunistas, autónomas, anarquistas, de mujeres, posmodernas, queer, punks, contra-culturales, raveras, sin definir, etc. No es lo mismo Can Vies, que la Kasa de la Muntanya, ni que la Rimaia o el Distrito VI.
 
Por ello, en tanto a Barcelona, hoy en día se debiera hablar de “okupación” sin más, sin adjetivos, renunciando a hablar de “movimiento okupa”. Creemos que lo que nos debe importar realmente es si un centro social entra dentro del movimiento libertario o no, si participa de su actividad o no. Y si es así, comenzar a generar espacios de entendimiento mutuo y de colaboración. Entendemos que la causa de fondo de que no funcione la Assemblea d'Okupes de Barcelona es el propio hecho de que el movimiento okupa es demasiado disperso. De otra manera, las generaciones van pasando sin profundizar en la práctica libertaria, sin evolucionar ideológicamente, quemándose de forma natural con los años.
 
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Por número, Madrid sería la tercera zona con más okupaciones del estado. Hoy en día hay unas 15 en la capital y unas 6 en la Comunidad. Se trata de una cifra récord. Nunca ha habido más centros sociales okupados. Además existen otros ateneos y centros sociales que completan el panorama llegando a haber más de 40 espacios sociales. Ocurre una situación parecida a la de Barcelona ciudad, que en ocasiones se duplican esfuerzos, y que en vez de colaborar se cae en cierto exceso de diversidad. Sin embargo, al existir menos centros sociales que en la ciudad condal, es lógico que se produzca ese crecimiento numérico que posteriormente provoque la derivación posterior hacia los distintos movimientos políticos a los que se adhieren los diferentes centros (anarquistas, comunistas, posmodernos, etc.). Desde luego aún Madrid está en fase de crecimiento, pero al ritmo que van las okupaciones en la ciudad en pocos años se logrará instalar un ateneo o centro social en cada barrio.
 


CSOs de Madrid y Comunidad
 
En otras zonas de la península como la Comunidad Valenciana también se ha desarrollado esta cultura de los centros sociales. En Valencia ciudad hay unos 3, mientras que en toda la Comunidad habrá alrededor de una decena, destacando Alcoi, con unos 4 (no sabemos si todos tienen actividad). En tanto a los ateneos y demás locales hay más de 10. Valencia es una ciudad donde ha habido okupaciones desde los 80. Sin embargo, hacia el año 2003 el movimiento perdió fuelle. A mediados de la década la situación del barrio del Cabanyal hizo que se mudaran allí numerosos okupas convirtiéndose en refugio de la okupación valenciana. Ahora el movimiento de las okupaciones está un poco repartido por los pueblos y ciudades más grandes.
 
Galiza, es una zona en la que se ha experimentando un crecimiento más notable de centros sociales, impulsados sobre todo por el movimiento independentista de allí. En algunos aspectos intentan emular a sus correligionarios vascos y catalanes, y de cierta manera han logrado un éxito al pasar de casi cero hasta la veintena de centros sociales en un lustro. En el campo más libertario hay 5 okupaciones y unos 3 ateneos y bibliotecas sociales. Además hay otros 5 locales en los que pueden encontrarse iniciativas libertarias.
 
En tanto al resto de la península, tenemos el caso de Andalucía, que a pesar de toda su extensión y población la okupación política no tiene tradición más que en Granada, Sevilla y Málaga. De todas formas en los últimos años se han producido okupaciones (algunas no lograron durar) en Córdoba, Cádiz, Chiclana o Morón. Aquí se dan más las okupaciones de bloques de viviendas con vecinos, en los que también se meten a vivir activistas sociales, convirtiendo la okupación en un centro social ocasional (ocurre lo mismo en Madrid y Barcelona).
 
También se observan nuevos CSOs en la isla de Tenerife (2), Murcia (2), Cuenca (2), Burgos (2; 1 desalojado ya), Logroño, Salamanca, Valladolid, León, Salamanca, Oviedo, Palma, Zaragoza... y muchos lugares que hace años habría sido insospechado como Arnedo, Badajoz, Plasencia o incluso en Valdepeñas (que fue desalojada). Y esto sin hablar de pueblos más pequeños en Euskal Herria, Madrid o Cataluña, que tienen okupaciones (y algunos con incluso varias).
 
Se puede concluir que el fenómeno de las okupaciones, a pesar de las leyes, a pesar de la represión policial y de toda la “mala fama” que lleva asociado, ha permanecido en el tiempo, e incluso se ha extendido por todo el estado español. Ahora mismo todas las comunidades autónomas excepto Cantabria tienen centros sociales okupados, aunque ésta tuvo uno hace tres años y mantiene algunos ateneos. Según el mapa, hay contabilizados unos 140 CSO en todo el estado, pero como siempre, “ni son todos los que están ni están todos los que son”.
 
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Desde hace varios años el movimiento libertario ha venido quejándose de la falta de Ateneos Libertarios. Normalmente estos ateneos estaban vinculados con los sindicatos anarcosindicalistas, pero hacia los años 70 se crearon algunos en Cataluña que eran autónomos de las organizaciones anarquistas. Con la llegada de la crisis del anarquismo ibérico en los años 80 y los 90, el número de ateneos permaneció muy bajo, y generalmente ligados a los sindicatos anarcosindicalistas que los montaban.
 
De todas formas, desde hace unos 5 años, se está produciendo un repunte mediante la creación de nuevos ateneos explícitamente libertarios. El impulso tiene varios orígenes. Por un lado están los sindicatos que los crean, porque creen que es la línea que deben seguir para la formación de sus militantes y para derivar en ellos su actividad cultural. Por otro lado, tenemos a diferentes activistas anarquistas, que en lugar de crear un centro social sin definir ideológicamente crean un ateneo libertario debido a sus ideas previas. Algunos de estos activistas vienen quemados de sus experiencias en entornos okupados, o bien, de estar en asambleas demasiado plurales para su punto de vista. El caso es que ahora hay unos 50 ateneos libertarios en el estado y cada mes tenemos noticia de nuevos.
 
La creación de espacios liberados, la generalización de estas iniciativas en puntos concretos (ciudades y barrios con varios centros sociales), y su expansión en horizontal (en cuanto a territorio: nuevos barrios, nuevos pueblos y ciudades que van recibiendo grupos de activistas sociales) hacen que la difusión de las prácticas anti-autoritarias esté bastante generalizada.
 
Está claro que a este movimiento libertario de nuestro tiempo le falta una coherencia ideológica. Muchas personas que participan en estas iniciativas se niegan a etiquetarse como anarquistas. No existe una conciencia propia de “movimiento libertario” fuera de los sindicatos libertarios o los ateneos, y de los grupos insurreccionalistas o anarquistas autónomos. Es necesario cambiar esta dinámica y aunar esfuerzos para incluir las diferentes iniciativas libertarias autogestionarias en un movimiento político-social coherente en cuanto a principios y objetivos y a la vez plural en cuanto a tácticas. Pero que todos sus integrantes se sientan parte del mismo proyecto y quieran que sus iniciativas se complementen.
 
Tenemos que empezar a reconocer que ya no somos tan poca gente como hace 15 años, y que es necesario cambiar de perspectiva. El movimiento ya no está tan a la defensiva, encerrado en un cómodo (y a veces ingrato) ghetto, y comienza a expandirse, pero debe saber acoger sin miedo a nuevas gentes provenientes de otras tradiciones políticas, y, sobre todo, a personas nunca antes politizadas. La irrupción del 15M nos recuerda la necesidad de estar atentas a lo que ocurre en la calle, no despreciar ninguna oportunidad para que se escuche nuestro mensaje porque después de todo “algo queda”. Y sobre todo aprovechar cada situación para seguir construyendo esta infraestructura libertaria (espacios, medios de comunicación propios, grupos de apoyo mutuo, medios de autogestión económica, etc.) que será la base de la “sociedad paralela”.
 
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